El BNG lleva al Parlamento las quejas por autobuses llenos y usuarios que se quedan en tierra en la comarca de A Coruña

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Iria Taibo reclama a la Xunta que deje de justificar las deficiencias por los contratos actuales y priorice las necesidades de las miles de personas que dependen cada día del autobús para llegar a A Coruña
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8 Oct 2026

El transporte metropolitano de la comarca de A Coruña vuelve a estar en el centro de la polémica por las numerosas quejas de usuarios que denuncian autobuses saturados, frecuencias insuficientes, horarios irregulares y personas que se quedan en las paradas por falta de plazas. El BNG llevó este miércoles al Parlamento gallego una nueva reclamación para exigir a la Xunta responsabilidades y medidas ante una situación que, según la formación nacionalista, se prolonga desde hace meses.

La diputada del BNG por A Coruña, Iria Taibo, reclamó al Gobierno gallego que centre su actuación en las necesidades de los usuarios y no en los intereses de las empresas concesionarias. Entre los problemas señalados figuran líneas mal diseñadas, frecuencias que no responden a la demanda, falta de información y vehículos que circulan completos en las horas punta.

Las quejas no son nuevas. En los últimos meses se han multiplicado las reclamaciones relacionadas con el funcionamiento del transporte metropolitano en la comarca, desde los problemas de saturación hasta las dificultades para conocer en tiempo real los horarios o los cambios en las líneas. El problema también ha sido abordado en diferentes reuniones entre la Xunta y los ayuntamientos del área.

Las quejas por el autobús metropolitano ya fueron trasladadas a una asamblea abierta con usuarios de la comarca, en la que se pusieron sobre la mesa problemas relacionados con las frecuencias, los horarios, el diseño de las rutas y la saturación de los vehículos.

Usuarios obligados a cambiar sus horarios

Durante su intervención parlamentaria, Taibo puso varios ejemplos concretos para evidenciar el impacto que estas deficiencias tienen en la vida diaria. Entre ellos, el caso de personas que dependen del autobús para acudir al trabajo, estudiar o acudir a citas médicas y que se ven obligadas a modificar sus horarios ante la falta de garantías de que puedan subir al primer vehículo disponible.

La diputada también hizo referencia a personas que viajan de pie durante buena parte del trayecto y a usuarios que directamente se quedan en las paradas porque el autobús llega sin capacidad. La situación afecta especialmente a las conexiones entre A Coruña y municipios como Arteixo, Oleiros, Sada, Cambre o Culleredo.

El problema adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta el volumen de tráfico que soportan los accesos a la ciudad. Taibo recordó que diariamente entran en A Coruña entre 125.000 y 200.000 vehículos y defendió que mejorar el transporte colectivo debería ser una de las principales herramientas para reducir la dependencia del coche particular.

La acumulación de incidencias y quejas ya había provocado meses atrás un nuevo debate sobre el funcionamiento del transporte metropolitano, con reclamaciones por retrasos, saturación en las horas punta, falta de información y conexiones consideradas insuficientes.

El problema viene de atrás

La situación actual llega después de meses de reclamaciones por parte de usuarios y también de los propios ayuntamientos. La Xunta y los municipios de la comarca mantuvieron encuentros para analizar posibles mejoras en las conexiones con la Universidad, los polígonos industriales y comerciales y para adaptar frecuencias y recorridos a las necesidades existentes.

Sin embargo, las críticas continúan. En abril, el debate ya había regresado al Parlamento debido a las quejas acumuladas por retrasos, falta de información y problemas recurrentes en diferentes puntos de la red. El BNG reclamó entonces una reforma de fondo del transporte metropolitano de la comarca.

Uno de los puntos que también generó controversia fue la parada de la calle Manuel Casás, en el centro de A Coruña. Según las críticas formuladas por el BNG, por este punto pasan diariamente cerca de 200 autobuses de más de 100 líneas y unas 2.000 personas, mientras que el espacio disponible tiene una capacidad limitada.

La Xunta defiende el contrato actual

El Gobierno gallego ha defendido durante los últimos meses que el transporte metropolitano de A Coruña cuenta con una importante oferta de servicios. Según los datos de la Xunta, el contrato supera los 210.000 servicios anuales en más de un centenar de líneas y registró alrededor de cinco millones de viajeros el año pasado.

El problema, para los usuarios y para el BNG, es que el volumen global de servicios no siempre se corresponde con las necesidades concretas de las personas que utilizan el transporte cada día. Hay líneas y franjas horarias en las que la demanda supera la capacidad disponible, especialmente a primera hora de la mañana y en los momentos de salida de los centros educativos y los puestos de trabajo.

Esta situación está provocando que parte de la ciudadanía busque alternativas en el vehículo privado. Para Taibo, esto contradice el objetivo de fomentar el transporte público y contribuye a incrementar los problemas de tráfico en los accesos a la ciudad.

La preocupación se extiende también a las entidades vecinales. Las asociaciones vecinales de A Coruña ya reclamaron a la Xunta más información sobre el futuro mapa de rutas y paradas del bus metropolitano y pidieron participar en el diseño de las nuevas conexiones.

Más transporte público para reducir los atascos

El BNG considera que la solución no pasa únicamente por incrementar puntualmente algunas frecuencias, sino por revisar de manera global el funcionamiento de la red. La formación reclama adaptar las líneas, los horarios y los precios a la realidad actual de la comarca y avanzar también en el tren de proximidad como alternativa al vehículo particular.

La presión sobre el transporte público sigue aumentando mientras la comarca afronta un problema de movilidad que afecta tanto a A Coruña como a los municipios de su entorno. Y, para los usuarios, la cuestión es cada vez más sencilla: no basta con que exista un autobús si no hay sitio para subir, si no llega cuando se necesita o si obliga a cambiar los horarios de trabajo y estudio para poder utilizarlo.

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