La nueva estación de autobuses de A Coruña abrirá en pocas semanas mientras crece la presión por el transporte metropolitano

GaliciaXa | ACoruñaXa
La Xunta asegura que la terminal de la intermodal entrará en funcionamiento en menos de un mes, al tiempo que reconoce la saturación de las líneas en hora punta
A CORUÑA avda ferrocarril
9 Oct 2026

La nueva estación de autobuses de la intermodal de A Coruña encara ya la recta final para su apertura. La Xunta prevé que la terminal entre en funcionamiento en pocas semanas, con un plazo aproximado de menos de un mes, según avanzó el conselleiro de Presidencia, Xustiza e Deportes, Diego Calvo.

La infraestructura tiene las obras terminadas desde principios de este año, pero su puesta en marcha quedó pendiente de resolver la gestión del recinto. La Xunta sacó adelante en junio la licitación de la concesión después de no alcanzar un acuerdo con el Ayuntamiento de A Coruña para asumir la explotación de la nueva terminal. Ahora existe una oferta presentada por una empresa externa, a la espera de que se complete el proceso.

La nueva estación forma parte del complejo intermodal de San Cristóbal y ha sido concebida para concentrar en un mismo espacio los servicios de autobús y la conexión ferroviaria. El convenio entre Xunta, Ayuntamiento y ADIF contempla tanto la terminal como el aparcamiento y los elementos comunes de la remodelación de la estación ferroviaria, con una inversión global estimada de más de 43,2 millones de euros.

Una apertura que llega en plena polémica por el bus

La entrada en funcionamiento de la nueva terminal se producirá en un momento especialmente delicado para el transporte metropolitano de la comarca. En las últimas semanas se han multiplicado las reclamaciones por autobuses llenos, viajeros que se quedan en las paradas, retrasos y frecuencias que no responden a la demanda existente. Los problemas se concentran especialmente en corredores como A Coruña-Oleiros-Sada-Betanzos-Miño y en las conexiones con Arteixo y la Costa da Morte.

La propia Xunta reconoce que existen dificultades en las horas punta. Diego Calvo señaló que el contrato actualmente en vigor tiene limitaciones para responder al aumento de usuarios y aseguró que la demanda del transporte público por carretera ha crecido más de un 70% desde la entrada en funcionamiento de los contratos actuales. El Gobierno gallego asegura que está reforzando las rutas con mayor presión, pero por el momento no prevé una modificación general del servicio.

Las explicaciones no convencen a los usuarios afectados, que consideran que no siempre es posible adelantar o retrasar un viaje para evitar las horas de mayor demanda. La situación ha llevado también a varios ayuntamientos a reclamar cambios y una mejor planificación de las líneas.

Más presión desde el inicio del curso

El problema se extiende a diferentes puntos del área. En septiembre ya se denunciaban dificultades en municipios como Oleiros, Sada, Betanzos, Cambre, Culleredo y Arteixo, con especial incidencia a primera hora de la mañana y en los momentos de salida de los centros educativos y los puestos de trabajo.

La situación ha vuelto a quedar patente esta misma semana en Miño, donde familias y vecinos han protestado por la falta de plazas en los autobuses que trasladan a estudiantes hacia los institutos de Betanzos. Más de 15 alumnos se quedan diariamente sin poder acceder al servicio, según las denuncias realizadas en esta nueva protesta.

El aparcamiento y el futuro de la estación actual

Otro de los asuntos pendientes es el aparcamiento asociado a la intermodal. La Xunta asegura que ya lo ha puesto a disposición de ADIF, mientras continúa sin estar definida su gestión definitiva. El aparcamiento fue ampliado en el proyecto hasta superar las 560 plazas.

También queda por decidir qué ocurrirá con la parcela que ocupa actualmente la estación de autobuses. Xunta y Ayuntamiento deberán negociar su futuro mientras avanzan los trámites para trasladar los servicios a la nueva terminal.

La apertura de la estación permitirá dar así un nuevo paso en la integración del transporte público de la ciudad, pero su puesta en funcionamiento llegará con una cuestión todavía pendiente de resolver: si la nueva infraestructura será capaz de acompañar el incremento de la demanda que está poniendo contra las cuerdas a las líneas metropolitanas.

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