La intermodal arranca entre quejas y el BNG lleva al Parlamento los problemas del bus metropolitano

La entrada en funcionamiento de la nueva estación de autobuses de A Coruña no ha puesto fin a los problemas del transporte metropolitano. La reorganización de las líneas, que comenzó este martes 3 de noviembre, arranca entre críticas por la eliminación de paradas, la falta de información sobre los nuevos recorridos y las dificultades que ya arrastraba el servicio. Ante esta situación, el BNG ha registrado nuevas preguntas en el Parlamento gallego para reclamar explicaciones a la Xunta y conocer qué mejoras prevé introducir.
La diputada nacionalista por la comarca de A Coruña, Iria Taibo, considera que los cambios derivados de la apertura de la intermodal se suman a las deficiencias que el Bloque lleva meses denunciando. Entre ellas están la saturación de los autobuses, las frecuencias insuficientes, los horarios irregulares y los usuarios que se quedan en las paradas porque los vehículos no tienen plazas disponibles. La formación también critica la desaparición de paradas que considera fundamentales para los desplazamientos hacia el centro de la ciudad y la provisionalidad de la nueva parada de salida situada en la avenida de Alfonso Molina.
Las preocupaciones no proceden únicamente de los grupos políticos. La Federación de Asociaciones Vecinales de A Coruña y Área Metropolitana cuestionó la precipitación con la que se han implantado los cambios y denunció la falta de información y participación de las entidades vecinales. Entre las cuestiones que más inquietan están la supresión de paradas como la de Costa da Palloza, la concentración de servicios en la parada provisional de Alfonso Molina y las posibles dificultades de tráfico en la avenida de A Sardiñeira y en el entorno de Cuatro Caminos.
La reorganización afecta a cinco corredores de acceso a la ciudad: Pasaxe, Monelos, Alfonso Molina, Arteixo y Fisterra. La Xunta asegura que se mantendrán los servicios existentes, con un dispositivo de unos 435 servicios diarios en días laborables, pero algunos recorridos y puntos de parada han tenido que modificarse para adaptarse a la nueva terminal. La estación, además, ha comenzado a funcionar sin todos los elementos previstos: el aparcamiento de 600 plazas y la conexión peatonal directa con la estación ferroviaria continúan pendientes de apertura.
El malestar viene de antes de la llegada de los autobuses a la intermodal. En septiembre, siete ayuntamientos del entorno de Betanzos (Betanzos, Pontedeume, Miño, Oza Cesuras, Paderne, Abegondo y Coirós) unieron sus demandas para reclamar a la Dirección General de Movilidad soluciones a los autobuses completos, los retrasos, las frecuencias insuficientes y los servicios que no recogen pasajeros en algunas paradas. También se han denunciado dificultades para conectar con los centros de trabajo, los campus universitarios y los hospitales.
El BNG ya había llevado estas quejas al Parlamento el pasado 8 de octubre, especialmente por los autobuses que circulaban llenos y dejaban a usuarios en tierra. Ahora, tras los primeros días de funcionamiento de la nueva terminal, la formación vuelve a reclamar que la Xunta revise la planificación y escuche a los colectivos afectados y a los ayuntamientos.
Además de las paradas eliminadas y de la información sobre los nuevos itinerarios, Iria Taibo pide que se aclaren cuestiones todavía pendientes relacionadas con la estación, como el estacionamiento, las limitaciones de la rampa de acceso de los autobuses y las acumulaciones de vehículos en determinados puntos de los recorridos. Para el BNG, la reorganización debería servir para mejorar el transporte metropolitano y adaptarlo a las necesidades reales de los vecinos, no para añadir nuevas dificultades a un servicio que ya recibía numerosas críticas.