Más viviendas, aparcamiento y actividad económica para recuperar el casco histórico de Betanzos

Más de tres décadas después del planeamiento aprobado en 1992, el casco histórico afronta una revisión de sus normas con la aprobación inicial del nuevo Plan Especial de Protección y Ordenación del Casco Histórico (PEPOCH). El documento pretende actualizar la regulación de la zona monumental y, al mismo tiempo, facilitar su recuperación como espacio residencial, comercial, turístico y de convivencia.
La Junta de Gobierno Local ha dado luz verde inicialmente a un plan que mantiene como prioridad la conservación del patrimonio, pero introduce cambios para adaptar los edificios y los usos a las necesidades actuales. La intención es evitar que la protección patrimonial se convierta en un obstáculo para rehabilitar inmuebles, recuperar viviendas vacías o mantener actividad en el centro histórico.
Más facilidades para recuperar viviendas
Uno de los principales cambios del nuevo PEPOCH afecta al uso residencial. La normativa elimina la limitación específica del número de viviendas que puede haber en un edificio, por lo que será posible crear nuevas unidades, modificar su distribución o realizar divisiones horizontales siempre que se cumplan los requisitos de habitabilidad, accesibilidad y seguridad establecidos por la normativa.
También se contempla la creación de viviendas en inmuebles que anteriormente no estaban destinados a este uso. Con esta modificación, el Ayuntamiento busca facilitar la recuperación de edificios vacíos o infrautilizados y aumentar la capacidad residencial del casco histórico.
La medida llega en un contexto en el que la recuperación de viviendas en el centro ya se está realizando a través de iniciativas como el programa Rexurbe. En los últimos meses, la Xunta entregó nuevas viviendas rehabilitadas dentro de este ámbito y el Ayuntamiento reclamó ampliar la adquisición de inmuebles para incorporarlos al parque público de alquiler.
Aparcamiento y movilidad entran también en el nuevo plan
La dificultad para dotar de aparcamiento a las viviendas del casco histórico es otro de los problemas a los que pretende responder el documento. El nuevo PEPOCH permitirá estudiar y autorizar, siempre bajo las condiciones que determine el propio plan y garantizando la protección de las fachadas, soluciones tecnológicas para habilitar accesos a garajes en edificios históricos.
La intención es buscar nuevas posibilidades de estacionamiento sin alterar los elementos patrimoniales protegidos y favorecer así que los edificios continúen teniendo uso residencial.
Esta cuestión está directamente relacionada con el debate sobre la movilidad que se viene desarrollando en los últimos meses. La nueva ordenanza de tráfico del casco histórico establece un tiempo máximo de acceso de 30 minutos para los usuarios no autorizados, mientras que residentes, usuarios de garajes y otros colectivos disponen de condiciones diferentes. El control se realiza mediante cámaras y el estacionamiento queda prohibido fuera de los espacios habilitados.
La regulación ha provocado críticas de la oposición. El PP presentó una alegación colectiva respaldada por más de 450 firmas para reclamar cambios en la normativa y defender una regulación que, a su juicio, permita compatibilizar la protección del patrimonio con la actividad comercial y con la vida diaria de los residentes.
El BNG mantiene una posición diferente y reclama avanzar hacia un casco histórico más peatonal, con menor presencia del vehículo particular y un modelo de movilidad que priorice a las personas. La formación nacionalista considera que el debate debe ir más allá del tiempo permitido para circular y reclama un Plan de Movilidad que analice el conjunto de las necesidades de la zona.
Turismo sin perder el carácter residencial
El nuevo PEPOCH incorpora también una regulación específica de los usos hoteleros y turísticos, incluidas las viviendas destinadas a uso turístico. La propuesta diferencia el uso residencial de las distintas modalidades de alojamiento temporal y busca evitar una transformación indiscriminada de los edificios destinados actualmente a vivienda.
El objetivo es compatibilizar la actividad turística con la conservación de la vida cotidiana del casco histórico, de manera que el centro monumental pueda seguir recibiendo visitantes sin dejar de ser un lugar donde vivir.
La actividad económica también ocupa un lugar destacado en la nueva planificación. El documento considera necesario favorecer la recuperación del comercio y de otros negocios para que la zona antigua no quede reducida a un espacio patrimonial o turístico.
En esa misma línea se sitúan actuaciones recientes como la renovación del Mercado Municipal, que reabrió tras una inversión de más de dos millones de euros con una propuesta que combina comercio, hostelería y gastronomía y que pretende convertirse en un nuevo foco de actividad en el casco histórico.
Patrimonio, energía solar y nuevos espacios públicos
La protección del patrimonio continuará siendo la base del PEPOCH, que incorpora criterios actualizados sobre conservación, accesibilidad, habitabilidad, paisaje e intervención en los edificios.
Una de las novedades es la incorporación de un estudio específico sobre la visibilidad de las cubiertas del conjunto histórico. Este análisis permitirá identificar aquellas que, por su posición y percepción desde el espacio urbano, podrían acoger instalaciones de energía solar sin causar un impacto significativo, así como las que deberán mantener su configuración debido a su especial exposición visual o importancia paisajística.
El documento también apuesta por mejorar los espacios libres, las zonas verdes y los lugares de estancia, además de ampliar los recorridos peatonales y crear nuevos espacios para el uso de las familias y de las personas residentes.
La movilidad peatonal, la mejora de los espacios públicos y la conexión entre el casco histórico, sus bordes y el río pasan así a formar parte de una misma estrategia para recuperar la zona antigua.
Un plan que llega tras años de tramitación
La aprobación inicial del PEPOCH pone fin a una larga etapa de espera para sustituir el documento aprobado en 1992. La revisión del planeamiento arrastró diferentes dificultades durante los últimos años, incluido el fracaso del primer contrato de redacción, antes de retomarse los trabajos para elaborar una nueva propuesta.
Ahora, el documento inicia una nueva fase administrativa y deberá continuar con su tramitación antes de alcanzar la aprobación definitiva. Será también durante este proceso cuando se podrán presentar las correspondientes alegaciones y aportaciones.
El nuevo PEPOCH llega además pocos meses después de la aprobación provisional del primer PXOM de Betanzos tras casi tres décadas de trámites. El plan general salió adelante con el apoyo del Gobierno local, el PP y los concejales no adscritos, mientras que el BNG votó en contra por sus discrepancias con las previsiones urbanísticas para O Carregal.
Ambos documentos representan así dos piezas fundamentales de la renovación urbanística que lleva años pendiente. Mientras el PXOM establece el marco general de ordenación del municipio, el nuevo PEPOCH se centra específicamente en uno de los espacios más sensibles y valiosos de la ciudad.
El reto será ahora conseguir que la nueva normativa se traduzca en la recuperación efectiva de los edificios, en la llegada de nuevos residentes, en el mantenimiento de la actividad económica y en un casco histórico que conserve su patrimonio sin perder la vida que le da sentido.