Aprobado el primer PXOM de Betanzos tras casi tres décadas de trámites

Betanzos vivió este lunes una sesión llamada a marcar un antes y un después en su futuro urbanístico. El pleno extraordinario de la corporación aprobó de manera provisional el primer Plan General de Ordenación Municipal de la historia de la ciudad, un documento que llega tras casi treinta años de trámites, tres contratos de redacción y dos intentos fallidos.
El nuevo PXOM recibió el apoyo del Ejecutivo municipal, formado por el PSOE, del PP y de los dos concejales no adscritos. El único voto en contra fue el del BNG, que mantuvo su oposición al considerar que el documento permite edificar en zonas inundables de O Carregal, una cuestión que la formación nacionalista situó como una de sus líneas rojas durante la negociación.
La aprobación provisional pone fin a una larga etapa de bloqueo urbanístico, aunque el plan todavía no está definitivamente en vigor. El expediente queda ahora pendiente de la Xunta de Galicia, que deberá analizar la documentación y resolver la aprobación definitiva. Hasta ese momento, Betanzos seguirá rigiéndose por las Normas Subsidiarias de 1996, una herramienta que todos los grupos reconocen como superada por la evolución de la ciudad y por los cambios normativos de las últimas décadas.
Desde el Gobierno local, el concejal de Urbanismo, Diego Fernández, calificó la jornada como un día histórico para Betanzos. Defendió que el PXOM ofrece una hoja de ruta para las próximas décadas y permitirá dotar al Ayuntamiento de un instrumento adaptado al siglo XXI, con más seguridad jurídica, un crecimiento sostenible, nuevas zonas verdes, mejores equipamientos y una ordenación más clara tanto de la trama urbana como de los núcleos rurales.
El Ejecutivo municipal subrayó que el documento llega al pleno con los informes sectoriales favorables y que servirá para consolidar el papel de Betanzos como cabecera comarcal. Entre sus objetivos figuran completar la ciudad existente, reforzar servicios e infraestructuras, impulsar la rehabilitación, mejorar la movilidad y aumentar de forma notable los espacios libres y zonas verdes.
Los dos ediles no adscritos también apoyaron el plan, aunque admitieron que no es un documento perfecto. Pablo Villaverde defendió que, pese a ser mejorable, el PXOM puede resultar útil para construir un Betanzos con más futuro y rechazó que el voto favorable responda a resignación o cálculo electoral. En su intervención apeló a la necesidad de avanzar hacia un marco urbanístico más moderno tras años de parálisis.
El PP se sumó a la aprobación provisional, pero lo hizo entre críticas. Eduardo Rodríguez Teijo, que intervino en sustitución de Cecilia Vázquez, ausente por motivos de salud, explicó que el voto favorable de los populares responde a la responsabilidad institucional y a la voluntad de evitar un mal mayor. Según defendió, la ciudad no puede seguir funcionando muchos años más con un planeamiento del siglo pasado. Aun así, advirtió de que su grupo mantiene reservas importantes, echó en falta más ambición y reclamó al Gobierno local que desarrolle el plan con rigor técnico, realismo y prudencia.
La posición más dura fue la del BNG. Su portavoz, Amelia Sánchez, rechazó presentar la votación como una elección entre dos malas opciones y aseguró que la formación no podía apoyar un PXOM que, a su juicio, prima intereses especulativos frente al bienestar de los vecinos. El grupo nacionalista considera una irresponsabilidad permitir construcción en ámbitos inundables de O Carregal y lamenta que se pierda la oportunidad de recuperar las orillas de los ríos para uso ciudadano.
Sánchez reconoció, aun así, que el documento incorpora algunas de las aportaciones trasladadas por el BNG durante los últimos años de negociación, como la reducción de la edificabilidad en O Frade, A Cañota o Infesta. Pese a ello, insistió en que era preferible dar un paso atrás y corregir el plan antes de aprobarlo.
El pleno también abordó los convenios de permuta vinculados al 60% de los terrenos de la parcela utilizada como aparcamiento en O Carregal. En este punto, la propuesta salió adelante con los votos del PSOE, del BNG y de los no adscritos, mientras el PP se abstuvo. El Gobierno local defendió que se trata de la mejor salida jurídica posible y advirtió de que, con las normas actuales, podría edificarse mediante licencia directa y con condiciones menos adaptadas a los riesgos de inundación. El BNG apoyó la medida, aunque la consideró insuficiente.
Con la votación de este lunes, Betanzos da un paso clave para dejar atrás una planificación urbanística de 1996 y encaminarse hacia un nuevo modelo de ciudad. La decisión definitiva queda ahora en manos de la Xunta, que deberá determinar si el primer PXOM brigantino puede completar su tramitación y abrir una nueva etapa en la ordenación del municipio.