La falta de reuniones del Consejo Escolar reabre el debate educativo en Culleredo

ACoruñaXa
El órgano fue renovado en enero, pero el BNG denuncia que sigue sin convocarse mientras se acumulan quejas sobre comedores, apoyos, mantenimiento y escuelas infantiles
CULLEREDO ceip tarrio
10 May 2026

La situación de los centros educativos de Culleredo vuelve al debate municipal. El Consejo Escolar Municipal, el órgano llamado a reunir a familias, profesorado, alumnado, direcciones de centros y administraciones para abordar los problemas de la enseñanza en el ayuntamiento, fue renovado a comienzos de año, pero sigue en el centro de la polémica por su falta de actividad.

Según la información municipal, el pleno aprobó por unanimidad en enero la nueva composición del Consejo Escolar Municipal, con la intención de actualizar la representación de la comunidad educativa y reforzar la participación en los asuntos escolares. El propio Ayuntamiento define este órgano como un espacio de consulta y participación sobre la programación de la enseñanza no universitaria y la planificación de los centros en el ámbito local.

Pese a esa renovación, el BNG asegura que el Consejo Escolar Municipal no se ha reunido ni una sola vez en lo que va de mandato. La formación considera que esa ausencia de convocatorias deja sin un foro estable asuntos que afectan directamente al día a día de las familias y de los centros.

Entre los temas que, según los nacionalistas, deberían abordarse en ese espacio figuran la reducción de personal de apoyo, las listas de espera en las escuelas infantiles, las quejas por el mantenimiento de los colegios y la situación de los comedores escolares. El caso del CEIP de Tarrío aparece de nuevo como uno de los puntos sensibles, especialmente por el impacto que pueden tener las condiciones de uso del comedor sobre parte del alumnado de Educación Infantil procedente de la zona urbana.

La preocupación por los comedores no es ajena al debate educativo en Galicia. La Xunta defiende que en los comedores de gestión autonómica las tarifas están organizadas según la renta familiar y que continúan congeladas desde 2013, con una parte mayoritaria del alumnado exenta de pago o abonando cantidades reducidas. También anunció una línea de ayudas para familias usuarias de comedores gestionados por Anpas, ayuntamientos o centros concertados.

En el caso de Tarrío, el propio centro recoge que el pago del comedor depende de la renta cuando el alumnado tiene derecho al servicio, mientras que el alumnado de fuera de la zona que solicita voluntariamente el centro puede tener que asumir la tarifa máxima si hay plaza disponible. Este tipo de situaciones son las que, según la oposición, deberían analizarse en un órgano en el que estén representadas todas las partes.

El malestar por el funcionamiento del Consejo Escolar Municipal no es nuevo. En 2024, el BNG ya había pedido su convocatoria por la situación de la limpieza en los centros educativos, en un momento en el que la empresa encargada del servicio había declarado un ERTE para todo el personal. Entonces, la formación ya reclamaba que el órgano sirviese para abordar problemas que afectaban a la salubridad y al funcionamiento de los colegios.

La planificación educativa en Culleredo también lleva años generando discusión. La CIG-Ensino denunció en su día la falta de un mapa escolar actualizado para evitar problemas de saturación y garantizar una organización adecuada de la escolarización en el municipio, una cuestión que también fue llevada a distintos ámbitos de representación educativa.

En este contexto, el portavoz municipal del BNG, Tono Chouciño, reclama al Gobierno local que convoque el Consejo Escolar Municipal y lo utilice como herramienta real de participación. La formación sostiene que el órgano permitiría detectar problemas antes de que se agraven y buscar soluciones coordinadas entre centros, familias y administraciones.

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