La crisis de Losán vuelve a la calle ante el temor a perder 150 empleos

La situación de Industrias Losán volvió este jueves al centro de la vida pública en Curtis. La plantilla se concentró este jueves 23 de abril, coincidiendo con la feria, para denunciar la amenaza que pesa sobre 150 puestos de trabajo en las plantas de Curtis y Vilasantar y para advertir de que el conflicto ya supera el ámbito laboral. Para los trabajadores, la posible desaparición de estos empleos supondría un impacto directo en la economía diaria del rural, en el comercio local y en las familias que dependen de la actividad de la maderera.
La protesta llega en un momento especialmente delicado para el grupo, que afronta la recta final del preconcurso de acreedores. El calendario marca el 29 de abril como fecha límite y, mientras no se concreta una salida industrial, la incertidumbre crece entre los empleados. La plantilla denuncia meses de retrasos en los salarios y reclama una solución que permita recuperar la actividad productiva, garantizar el mantenimiento de los puestos de trabajo y abonar las cantidades pendientes.
Bajo el mensaje 'Queremos traballar e cobrar, non mendigar', los empleados quisieron trasladar su preocupación a los vecinos en un día de gran movimiento en Curtis. El comité recuerda que muchas de las personas afectadas viven en los propios ayuntamientos de Curtis y Vilasantar, consumen en sus establecimientos y forman parte del tejido social de la comarca. Por eso, insisten en que la pérdida de estos empleos tendría consecuencias en cadena sobre proveedores, transportistas, negocios y servicios del entorno.
La movilización también busca aumentar la presión sobre las administraciones. El Ayuntamiento de Curtis ya reclamó la convocatoria de una mesa de negociación en la que participen la empresa, la representación de los trabajadores, la SEPI, la Xunta y los ayuntamientos afectados. La petición llega después de meses de gestiones institucionales y de acuerdos de apoyo a la plantilla, en un intento de evitar que la crisis derive en el cierre de las instalaciones y en un nuevo golpe al empleo industrial del interior coruñés.
El caso de Losán tiene además una dimensión pública añadida, ya que el grupo recibió en 2021 una ayuda estatal de 35 millones de euros a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas. La plantilla y las instituciones reclaman ahora que cualquier solución pase por preservar la actividad, garantizar los salarios y asegurar que los recursos públicos sirvan para mantener empleo en el territorio.
El comité advierte de que no hay tiempo que perder. Un eventual cierre obligaría a muchas familias a buscar trabajo fuera, agravaría la despoblación y dejaría sin una de sus referencias industriales a una zona con pocas alternativas laborales. Por ello, los trabajadores mantienen la movilización y reclaman una respuesta inmediata que dé futuro a las plantas de Curtis y Vilasantar.