El reloj de Losán aprieta con siete días de margen para Curtis y Vilasantar

Losán afronta ya su cuenta atrás definitiva en las plantas de Curtis y Vilasantar. A siete días del 29 de abril, fecha que las partes sitúan como límite en el actual preconcurso, el grupo sigue instalado en una situación crítica marcada por la falta de liquidez y por la incertidumbre sobre el futuro inmediato de la actividad industrial. El propio Gobierno reconoció en una respuesta parlamentaria del 10 de marzo que la situación del grupo era 'sumamente delicada' y que continuaban los contactos con la dirección y con los acreedores financieros para avanzar en un nuevo plan de reestructuración.
La principal novedad política de los últimos días es que el Senado ya ha movido ficha. La Comisión de Industria y Turismo aprobó el 16 de abril la moción del PP sobre ayudas para la sostenibilidad del Grupo Losán, una iniciativa que reclama que la SEPI convoque con urgencia una mesa de trabajo institucional, evalúe técnicamente el plan de viabilidad y coordine una respuesta que permita recuperar la actividad productiva y garantizar el empleo y el pago de las nóminas pendientes. Esa presión institucional se suma a la ya existente en el Congreso, donde la Comisión de Industria aprobó el 26 de febrero una proposición no de ley para reclamar la participación activa de la SEPI en un plan de viabilidad, y al acuerdo adoptado el 20 de febrero en el Parlamento de Galicia para instar a la Xunta a reunirse con los comités y reclamar la implicación del Gobierno del Estado.
En el plano local, Curtis ha reforzado también la presión institucional. El pleno municipal ratificó el 18 de abril la petición de una mesa de negociación urgente con la empresa, la representación social, la SEPI, la Xunta y los ayuntamientos afectados, al tiempo que escenificó una posición de unidad ante la falta de avances. El Ayuntamiento anunció además su apoyo a la concentración convocada por el comité de empresa para el 23 de abril, en un intento de mantener la movilización social cuando el calendario ya entra en su fase más crítica.
Mientras tanto, la situación laboral sigue empeorando. El comité viene advirtiendo de que alrededor de 200 empleos directos en Galicia continúan en riesgo y de que la plantilla acumula ya cinco nóminas sin cobrar, sin tener constancia de un plan de futuro conocido que ofrezca garantías reales de continuidad. En sus últimas intervenciones públicas, los representantes de los trabajadores insisten en que no ven un 'plan B' solvente y denuncian que la actividad industrial permanece paralizada en las plantas españolas del grupo.
La presión sobre las administraciones es mayor porque Losán no parte de cero en el apoyo público. El Consejo de Ministros autorizó en 2021 una ayuda de 35 millones de euros a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, canalizada en dos préstamos. En la respuesta remitida al Congreso, el Gobierno señaló además que sigue en contacto con los bancos, con XesGalicia y con la Junta de Castilla y León para tratar de cerrar una solución consensuada que dé futuro a la compañía y salvaguarde los fondos públicos. Con solo siete días por delante, el reto ya no es solo financiero: también es industrial, laboral y territorial para dos plantas clave en el interior de la provincia de A Coruña.