El recurso contra el convenio de O Castrillón queda fuera del TSXG por una cuestión de competencia

Nuevo giro en el conflicto urbanístico en torno al futuro del Parque de Oza y O Castrillón. La Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia declaró su falta de competencia para resolver el recurso presentado contra la aprobación del convenio urbanístico del ámbito API Q28 Parque de Oza. La decisión no entra a valorar si el proyecto es correcto o no desde el punto de vista urbanístico, sino que resuelve una cuestión previa: qué órgano judicial debe estudiar la impugnación.
El auto considera que el convenio recurrido no es un instrumento de planeamiento urbanístico, sino un acto administrativo local que fija criterios y condiciones para una futura ordenación. Por eso, según la resolución, su impugnación no corresponde directamente al alto tribunal gallego, sino a los juzgados de lo contencioso-administrativo de instancia.
La diferencia es importante para entender el momento en el que se encuentra el expediente. El convenio urbanístico no define todavía todos los detalles del barrio que se quiere construir, sino que funciona como marco de partida. La ordenación pormenorizada llegará con el PERI, el Plan Especial de Reforma Interior, que será el documento en el que deberán concretarse cuestiones como la distribución de los edificios, las zonas verdes, los viales, los espacios públicos, la movilidad o las soluciones de accesibilidad.
El ámbito afecta a una bolsa de suelo situada entre el Parque de Oza, el polideportivo municipal de O Castrillón y parcelas próximas a calles como Montes, Antonio Ríos, Casanova de Eirís, Castrillón, Carballo y la ronda de Outeiro. El Ayuntamiento de A Coruña tiene publicado el expediente del convenio API Q28 Parque de Oza como texto ratificado para el desarrollo de esa área de planeamiento incorporado.
El proyecto lleva meses en el centro del debate vecinal y político por su capacidad para transformar una parte relevante del barrio. El Ayuntamiento lo presentó como una oportunidad para recuperar solares y fincas degradadas, crear nuevos espacios públicos e incorporar vivienda protegida. La actuación contempla varias superficies diferenciadas en O Castrillón, entre ellas parcelas situadas entre Montes y Antonio Ríos, Antonio Ríos y Casanova de Eirís, Antonio Ríos y la avenida de la Concordia, Casanova de Eirís y la calle Castrillón, así como ámbitos próximos a la ronda de Outeiro.
La tramitación, sin embargo, arrastra críticas y preocupaciones. Una parte de la vecindad cuestiona la edificabilidad, el impacto de las torres previstas, la integración en el barrio y los efectos que la llegada de nuevas viviendas puede tener sobre la movilidad y los servicios. La propia Xunta exigió recientemente nuevos estudios paisajísticos, de movilidad y de soleamiento antes de que avance la ordenación, especialmente por el impacto visual de las torres de 17 plantas previstas en el ámbito.
La Junta de Compensación Parque de Oza, que representa a más de 150 propietarios con derechos edificatorios en el ámbito, interpreta ahora el auto como una confirmación de la tesis que venía defendiendo: que el recurso contra el convenio no debía tramitarse ante el TSXG. La entidad insiste en que el convenio es solo el marco general y que el debate detallado sobre el diseño urbano llegará con el PERI, cuando se abra el correspondiente período de exposición pública y alegaciones.
Ese será el siguiente punto clave del proceso. Cuando el PERI se eleve al Pleno para su aprobación inicial, los vecinos, colectivos y personas afectadas podrán presentar alegaciones sobre los aspectos concretos del plan. Será entonces cuando el expediente deje de hablar solo de criterios generales y pase a concretar cómo se quiere transformar una de las piezas urbanas más sensibles de O Castrillón.
La decisión del TSXG, por tanto, no cierra el debate ni impide que puedan formularse nuevos recursos por la vía correspondiente. Lo que hace es sacar esta impugnación concreta de la sala autonómica y situar el conflicto en un terreno procesal distinto. Mientras tanto, la discusión de fondo sigue abierta: cómo completar el borde del Parque de Oza sin romper el equilibrio urbano, social y paisajístico de un barrio en el que viven miles de personas.