El pleno de Ordes impulsa un nuevo modelo de regulación para controlar la gestión económica municipal

El Ayuntamiento de Ordes dio el primer paso para contar con un reglamento propio de control interno de la actividad económico-financiera. El texto fue aprobado inicialmente en el pleno municipal celebrado este miércoles y permitirá dotar al departamento de Intervención de un marco normativo específico para desarrollar su labor con mayor seguridad y agilidad administrativa.
Hasta ahora, el régimen de fiscalización venía recogido de manera más genérica en las bases de ejecución de los presupuestos. Con el nuevo reglamento, el Ayuntamiento busca evitar la aplicación de normas dispersas y contar con un procedimiento más claro para revisar la gestión económica municipal.
La modalidad elegida es la de fiscalización e intervención previa limitada con modelo normal de contabilidad. Este sistema se centra en la comprobación de requisitos básicos antes de aprobar los expedientes, como la existencia de crédito, la adecuación del gasto o la competencia del órgano responsable. Posteriormente, se completará con un control financiero por muestreo, que permitirá revisar expedientes ya tramitados para comprobar que se ajustan a la legalidad.
Durante el debate plenario, el BNG reclamó que el Ayuntamiento disponga de 'medios reales' para que el personal pueda desarrollar este trabajo con garantías. El portavoz nacionalista, Pablo Vidal, también pidió que los informes sean remitidos a la corporación municipal para mantener la capacidad de fiscalización por parte de los grupos.
Por su parte, el PSdeG-PSOE de Ordes cuestionó que la propuesta apueste más por los mecanismos de prevención que por un control correctivo más intenso. Su portavoz, Noelia Ribadas, defendió un modelo de fiscalización previa plena, especialmente en los expedientes de contratación de obras y servicios. Los socialistas insistieron también en la necesidad de evitar tramitaciones u obligaciones derivadas de facturas que no estén vinculadas a un expediente de gasto iniciado y con crédito disponible.
A pesar de las críticas, los grupos de la oposición coincidieron en la conveniencia de que el Ayuntamiento cuente con un reglamento propio de control interno. La aprobación inicial salió adelante con los 9 votos favorables del Gobierno local y las 8 abstenciones de la oposición.