El ascensor panorámico del Monte de San Pedro no volverá a funcionar y será convertido en un mirador

El ascensor panorámico del Monte de San Pedro no volverá a prestar servicio. El Ayuntamiento de A Coruña ha decidido descartar de forma definitiva la reparación de esta infraestructura turística, cerrada desde noviembre de 2022, y transformarla en un mirador cubierto desde el que contemplar la ciudad y conocer la historia de este emblemático enclave.
Según explican fuentes municipales, el elevador ha llegado al final de su vida útil y su reparación o sustitución ya no resulta viable. El Gobierno local señala que la normativa de seguridad vigente obligaría a ejecutar importantes modificaciones, entre ellas la construcción de una vía de evacuación a lo largo de la ladera, una actuación que considera inviable tanto desde el punto de vista técnico como económico.
La intención del Ayuntamiento es conservar la característica estructura acristalada de la conocida popularmente como 'arielita' y darle un nuevo uso como espacio de observación de la ciudad y del litoral coruñés, incorporando además contenidos divulgativos sobre la historia de A Coruña.
La decisión pone fin a casi cuatro años de incertidumbre sobre el futuro del elevador. La infraestructura permanece cerrada desde que sufrió una grave avería en uno de los ejes del sistema de contrapesos, un problema que se sumó a las numerosas incidencias mecánicas registradas a lo largo de su historia. En los últimos años se estudió la posibilidad de adaptarlo a la normativa vigente e incluso se llegó a reservar una partida económica para su reforma, aunque finalmente el Ayuntamiento ha optado por desechar esa posibilidad.
Inaugurado en abril de 2007, el ascensor panorámico fue concebido como uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. Con una inversión inicial de 3,8 millones de euros, permitía salvar un desnivel de más de 60 metros entre el paseo marítimo y el Monte de San Pedro mediante una esfera de cristal que se desplazaba sobre raíles por la ladera.
Sin embargo, su funcionamiento estuvo marcado por las averías desde los primeros días de servicio. Los problemas técnicos se repitieron de forma recurrente, provocando numerosas interrupciones y elevados costes de mantenimiento. Pese a ello, durante años se consolidó como uno de los principales reclamos turísticos de A Coruña, llegando a registrar alrededor de 100.000 usuarios anuales.