'Lo que nos une es la pasión por este deporte': hablamos con Carlos Bou, presidente de Autocross Arteixo

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El presidente de la entidad repasa la historia del Circuito José Ramón Losada, el trabajo del voluntariado y el reto de llevar 'La Catedral' al Campeonato de Europa
ARTEIXO Carlos Bou, prsidente autocross
Imágenes de Daniel Atán Romar (@datanromar)
20 Jun 2026

En el Circuito José Ramón Losada el autocross es mucho más que una disciplina deportiva. Es tierra, velocidad, ruido, voluntariado, memoria y una forma de entender el automovilismo que en Arteixo lleva más de cuatro décadas creciendo alrededor de una misma pasión. Carlos Bou, presidente de Autocross Arteixo, resume la esencia de la entidad con una idea sencilla: 'lo que nos une es la pasión por este deporte'.

Para quien nunca se ha acercado a una carrera, el autocross puede parecer solo una sucesión de coches levantando polvo sobre la pista. Pero detrás hay una modalidad muy concreta, rápida y formativa. Bou la define como 'una disciplina de aprendizaje', especialmente para pilotos jóvenes que vienen del karting y que todavía no pueden dar el salto a los rallys. La tierra se convierte así en una escuela en la que ganar experiencia, aprender a controlar el coche y competir en un formato muy intenso.

A diferencia de otras pruebas del automovilismo, en las que la resistencia y las largas distancias tienen más peso, en Morás todo se decide en pocos minutos. Primero se disputa una sesión de clasificación para marcar tiempos y después llegan las mangas al sprint, pruebas cortas en las que los pilotos tienen apenas unas vueltas para ganar posición y avanzar. 'Aquí te juegas todo en cinco kilómetros', explica Bou.

Esa intensidad es una de las razones por las que el público suele engancharse cuando ve una carrera por primera vez. En cada manga pueden salir entre diez y quince vehículos, lo que provoca mucha acción en pista, adelantamientos constantes y una sensación de espectáculo continuo. 'Es una manga, después otra, otra y otra', resume el presidente. Entre las categorías que más llaman la atención están las divisiones 1 y 3, con coches de 500 o 600 caballos, tracción a las cuatro ruedas y velocidades punta que pueden llegar a los 140 o 150 kilómetros por hora.

La actividad del Circuito José Ramón Losada no se limita a una única cita anual. A lo largo de la temporada, Autocross Arteixo organiza dos jornadas de entrenamientos libres para pilotos con licencia, dos pruebas del Campeonato Gallego, una del Campeonato de España, una resistencia y también el Carreros Trophy. Esta última es una carrera creada en Arteixo, con un formato propio que no se celebra en otros lugares y que mezcla mangas invertidas, eliminaciones por posición y diferentes elementos pensados para hacer la competición más atractiva. Según Bou, ya suma cuatro o cinco ediciones y suele estar cerca del límite de participantes, fijado en 60 pilotos.

Un fin de semana de competición comienza mucho antes de que el público ocupe las gradas. En el Campeonato Gallego, el trabajo arranca el viernes; en el Campeonato de España, ya el jueves. Primero llegan las verificaciones administrativas y técnicas, en las que se revisa la documentación de los pilotos, la de los vehículos y todos los elementos de seguridad. Después empieza la parte deportiva, con las clasificaciones, semifinales, finales y entrega de trofeos. Pero cuando se apagan los motores todavía queda trabajo. 'Después evidentemente toca recoger todo el tinglado', señala Bou, una tarea que puede prolongarse hasta el lunes o incluso hasta el siguiente fin de semana.

La historia de Autocross Arteixo comenzó en el año 1982. Desde entonces, la entidad pasó por tres circuitos diferentes. El primero estaba cerca de la playa de Sabón y tenía un carácter más aficionado. Después llegó la etapa de Morás y, en el año 2000, el salto al actual Circuito José Ramón Losada. Para Bou, aquel cambio marcó un antes y un después, sobre todo en materia de seguridad, instalaciones y comodidad para el público.

El nombre del circuito mantiene viva la memoria de José Ramón Losada, el presidente que más años estuvo al frente del club y una figura fundamental para entender el crecimiento de la entidad. Fue quien impulsó el salto hacia un recinto mejor preparado y quien peleó por unas instalaciones más seguras. 'Fue el que siempre peleó por tener un circuito mejor en cuanto a seguridad', recuerda Bou. Ese legado sigue presente en la manera de trabajar de los equipos directivos que llegaron después, siempre con la idea de mejorar año a año desde la pasión por el deporte.

El trazado del circuíto es conocido por muchos aficionados como 'La Catedral'. El apodo nació porque, cuando se construyó, se convirtió en una referencia dentro del Campeonato de España. Tenía instalaciones poco habituales en otros circuitos, con baños, oficinas, gradas permanentes y unas condiciones de seguridad que lo situaron entre los recintos punteros. 'Fue pionero en el Campeonato de España en tener este tipo de instalaciones', explica el presidente de Autocross Arteixo.

Uno de los grandes atractivos del circuito actual es su visibilidad. Desde prácticamente cualquier punto de las gradas, el público puede seguir casi toda la carrera. Es posible perder una curva concreta, pero siempre se ve lo que está pasando en la pista. Esa característica hace que la experiencia sea especialmente agradecida para quien acude por primera vez, porque permite entender la competición, seguir las luchas entre pilotos y vivir la carrera con cercanía.

Para los pilotos, ganar en Arteixo tiene además un valor simbólico. En la entrada del circuito está el conocido muro de los campeones, en el que cada vencedor deja su mano marcada en el barro, acompañada del año y de la categoría en la que ganó. Es una huella física y emocional en la historia del circuito. 'Ganar en Arteixo queda ahí en el recuerdo para siempre', dice Bou. El espacio, reconoce, tendrá que ampliarse. 'Bendito problema', añade, porque significará que las carreras continúan y que la historia sigue creciendo.

Ese crecimiento solo es posible gracias a un trabajo que muchas veces no se ve. Antes de cada prueba hay que cortar la hierba, revisar gradas, pintar, regar la pista, comprobar instalaciones y preparar cada detalle para que todo funcione. La directiva actual está formada por ocho personas, pero en una prueba del Campeonato de España pueden llegar a reunirse alrededor de 120 personas trabajando entre técnicos, comisarios, equipos de rescate, seguridad, organización y voluntariado.

Bou insiste en que Autocross Arteixo funciona gracias a esa red humana. Hay gente en las torres, en los coches de rescate, en las taquillas, en la pista y en cada punto necesario para que la competición salga adelante. 'Aquí la gente viene por pasión y por el bocadillo', dice el presidente, consciente de que buena parte de ese esfuerzo es desinteresado. Por eso habla de la entidad como una familia. No es solo una manera de decirlo: es la forma en la que se sostiene el circuito.

El ambiente familiar también se percibe en el paddock y en las gradas. Muchos equipos reservan espacio porque comparten comida, mecánicos, amistades o vínculos familiares. El público, en buena medida, está formado por familias que acompañan a sus pilotos y por aficionados fieles que repiten año tras año. Ese clima hace que el José Ramón Losada sea algo más que un recinto deportivo: es un punto de encuentro para la gente que vive el motor desde dentro.

La seguridad es una de las grandes prioridades de la entidad. Incluso en las jornadas de entrenamientos libres, toda actividad está amparada por la federación y cuenta con seguros, ambulancias, servicios de emergencia y los medios necesarios. Para competir es obligatorio tener licencia, superar las verificaciones y utilizar los elementos de protección correspondientes. 'La seguridad es lo más importante', subraya Bou.

El relevo generacional es otro de los retos del automovilismo. Carlos Bou reconoce que en el conjunto de las organizaciones no siempre resulta fácil incorporar gente joven, pero en Arteixo consiguieron mantener un grupo activo y relativamente joven. La directiva actual tiene ocho integrantes y el mayor de ellos tiene alrededor de 50 años. Además, muchas personas que estuvieron al frente en el pasado siguen vinculadas al circuito en otras funciones, desde la seguridad hasta el rescate o el apoyo organizativo.

El propio recinto también encara una etapa de renovación. Bou utiliza una imagen muy clara para explicarlo: 'Teníamos un Ferrari hace 20 años y ahora necesita ir reformándose'. Las instalaciones siguen siendo buenas, pero precisan mantenimiento, actualizaciones y pequeñas mejoras. En las últimas temporadas ya se cambió la madera de las gradas y la intención es seguir renovando el circuito poco a poco, sin perder la esencia que lo convirtió en un referente.

El gran objetivo ahora es Europa. Autocross Arteixo lleva alrededor de un año y medio trabajando para que el Circuito José Ramón Losada pueda acoger una prueba del Campeonato de Europa. El proceso ya pasó una primera visita deportiva con valoración favorable y entra ahora en una fase clave: la homologación por parte de la Federación Internacional de Automovilismo. Un homologador deberá indicar qué condiciones de seguridad hay que mejorar para que el circuíto pueda dar ese salto.

Para la entidad, entrar en el calendario europeo sería tocar el techo de la disciplina. En el autocross no hay Campeonato del Mundo, por lo que el Campeonato de Europa representa el máximo nivel posible. 'Sería cerrar este círculo con el que empezamos en el año 82', afirma Bou. También sería situar a Arteixo entre una docena de sedes continentales y llevar el nombre del circuito a un escaparate internacional.

El impacto, además, iría más allá de lo deportivo. En las pruebas del Campeonato de España ya se crea en los boxes una especie de pequeño camping con equipos, caravanas, familias y mecánicos que compran, cenan y se alojan en el municipio. Una cita europea podría atraer pilotos, prensa y aficionados de otros países, con estancias más largas por la logística de los desplazamientos. 'Para el pueblo de Arteixo sería un gran salto', defiende el presidente, tanto en promoción como en repercusión económica para hostelería, supermercados y alojamientos.

Autocross Arteixo confía en contar con el apoyo institucional y con los colaboradores habituales para afrontar las mejoras que pueda exigir la homologación. Bou destaca que el Ayuntamiento mostró interés en el proyecto y espera que las adaptaciones necesarias puedan asumirse para hacer realidad una aspiración que la entidad lleva tiempo persiguiendo.

Mientras ese futuro europeo se construye paso a paso, la actividad continúa. El próximo 27 de junio el circuito acogerá una nueva prueba del Campeonato Gallego, una cita que el presidente aprovecha para recomendar a quien aún no conoce el autocross. 'Es una jornada para pasar el día en familia y conocer este deporte', anima.

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