Lía Celemín, la música como forma de vida: 'No hago música para vender, la hago porque es una manera de vivir'

A los siete años, Lía Celemín ya comenzaba a construir su relación con la música. Creció en una familia en la que esta siempre estuvo presente e inició su formación en el coro infantil de la Sinfónica de Galicia, antes de acceder al Conservatorio de Música para estudiar piano. Con el paso de los años, su pasión fue creciendo hasta convertirse en una parte esencial de su vida. Ahora, bajo el nombre artístico de Liichi Music, trabaja en sus propias composiciones y busca abrirse camino con un proyecto que no entiende de etiquetas ni de un único estilo musical.

Su formación inicial estuvo vinculada a la música clásica, pero llegó un momento en el que sintió la necesidad de ampliar horizontes. Quería conocer otros géneros, experimentar y encontrar nuevas formas de expresarse. Esa inquietud la llevó a crear Jaleo de Lía, un grupo con el que lleva alrededor de cinco o seis años y en el que comenzó a interpretar canciones de rumba, boleros y otros estilos, adaptándolos a su personalidad.
La experiencia le sirvió para descubrir otras posibilidades musicales y, sobre todo, para perder el miedo a explorar. A día de hoy, ese espíritu continúa presente en el proyecto que está desarrollando, en el que combina la composición de temas propios con la voluntad de aprender de diferentes sonoridades. Tiene canciones de ska, bachata, rumba y merenguetón, entre otras propuestas, y no quiere encasillarse en un único género.
'Tengo la suerte de ser una persona bastante versátil a nivel musical y me gustaría poder tocar un poco de todo para crecer y nutrirme de este mundo y de sus estilos', explica. Su intención no es imitar a otros artistas ni seguir una fórmula comercial, sino aprovechar lo que cada género le transmite para construir una propuesta personal.
Componer a partir de lo que siente
Aunque se define como una persona extrovertida, Lía reconoce que le cuesta expresar verbalmente sus sentimientos y abrirse completamente ante los demás. Por eso, la música se ha convertido en una manera de comunicar aquello que a veces no consigue explicar en una conversación. Su proceso creativo comienza con frecuencia con la guitarra y una melodía que aparece de forma espontánea; después, las emociones van marcando el camino de la composición.
'Según lo que siento, escribo de una manera u otra', explica. No parte de un patrón fijo ni busca reproducir el estilo de un cantante concreto. Prefiere escuchar, quedarse con lo que le transmite cada propuesta y transformarlo desde su propia perspectiva. Las letras pueden nacer de sentimientos alegres o tristes, de experiencias vividas o de historias inventadas. A veces, incluso recurre al humor para hablar de las dificultades cotidianas.
Un ejemplo es 'Lo que me salva', una rumba que compuso después de un año especialmente complicado. La canción aborda las desgracias del día a día con un toque de humor, una manera de transformar las experiencias difíciles en un relato musical. La respuesta del público ha sido una de las satisfacciones que le ha dejado el tema: personas que regresan a sus conciertos, que ya conocen la letra y que se sienten identificadas con lo que cuenta.
Para Lía, esa conexión es más importante que conseguir que el público simplemente baile o aplauda. 'Lo bonito es que alguien venga a decirte que ha pasado un mal día, que te ha escuchado y que le has alegrado la jornada', señala. Saber que una canción puede acompañar a otra persona o contribuir a mejorarle el día es una de las experiencias que más valora de su carrera.
Canciones para contar historias

Su música también le permite formar parte de momentos importantes en la vida de otras personas. Además de actuar en locales, escenarios y celebraciones como bodas o bautizos, Lía recibe encargos privados en los que adapta su trabajo a las necesidades de cada ocasión.
Una de las experiencias más especiales comenzó en las redes sociales, cuando un hombre contactó con ella para pedirle una canción con la que pedir matrimonio a su pareja. Él le contó su historia y ella la transformó en una composición personalizada. Después, en una playa, interpretó la canción delante de la pareja y de su perra mientras él le pedía matrimonio. Tiempo después, volvió a recibir una llamada: esta vez, para cantar también en la boda.
'Al final, creas momentos que son tuyos, pero que pasan a ser de la gente. Es muy reconfortante', recuerda. Para ella, experiencias así demuestran que la música puede ir más allá del escenario y convertirse en parte de la memoria personal de otras personas.
Un proyecto propio con alrededor de veinte temas
Ahora, Lía se centra en dar forma a su proyecto musical individual. Aunque continúa vinculada a Jaleo de Lía, distingue este trabajo del camino que está desarrollando como Liichi Music, una etapa en la que apuesta especialmente por las composiciones propias. Ya tiene alrededor de quince o veinte temas escritos y trabaja desde casa para poder grabarlos y publicarlos progresivamente.
Uno de sus lanzamientos recientes es 'Marea de Verano', un merenguetón cuyo videoclip grabó en julio. Fue la primera vez que se puso delante de una cámara para grabar un videoclip y la experiencia tuvo un significado especial, también por el apoyo de las personas que participaron en él. La mayoría eran amistades que la acompañan desde hace tiempo y que, según cuenta, contribuyeron a hacer posible el proyecto. La canción está teniendo una buena acogida y le ha permitido experimentar con un estilo al que no estaba tan acostumbrada.
Su actividad musical abarca actuaciones en diferentes espacios y localidades, allí donde surgen oportunidades. Además de los conciertos en locales y eventos privados, comienza a recibir contrataciones para citas de mayor dimensión, incluidos eventos organizados por los ayuntamientos de A Coruña y Oleiros. También le han propuesto desplazarse a Madrid en alguna ocasión.
Su objetivo es continuar creciendo y llegar a escenarios más grandes, pero sin perder el control sobre su identidad artística. Aunque disfruta interpretando versiones, quiere que sus propias canciones ganen protagonismo y que el público pueda reconocer en ellas una manera personal de entender la música.
'No hago música para vender. La hago porque es una manera de vivir', afirma. Es una declaración que resume su forma de afrontar este camino: trabajar, experimentar y aprovechar las oportunidades, sin convertir la creación musical en una fórmula pensada únicamente para agradar al público.
De cara al futuro, aspira a llegar lejos, aunque es consciente de que la carrera musical requiere constancia, trabajo y también personas que apuesten por el proyecto. Su sueño es cantar para miles de personas, siempre siendo fiel a sí misma, a su música y a la gente que la rodea.
La hípica, la otra gran pasión

La música no es la única actividad que ocupa un lugar central en la vida de Lía. Desde hace años está vinculada al mundo de la equitación, en el que ha trabajado como monitora, ha sido amazona profesional y continúa compitiendo tanto a nivel local como nacional. Esta pasión está relacionada también con el nombre de su grupo, ya que Jaleo es el nombre de su caballo.
La conexión entre las dos disciplinas va más allá de una afición compartida. En las competiciones de doma musical, combina la equitación con la música mediante la preparación de una coreografía a caballo. Es una forma de reunir dos mundos que forman parte de su identidad y que procura mantener presentes en su día a día.
Se define como una persona activa, a la que le gusta salir, conocer gente, estar en contacto con los animales y probar experiencias nuevas. También le atraen los retos y la posibilidad de ponerse a prueba, siempre desde el respeto. Esa disposición a experimentar es la misma que traslada a su trabajo musical, en el que continúa aprendiendo a tocar instrumentos y explorando nuevos estilos.
Entre el piano con el que comenzó, la guitarra con la que compone y el acordeón que también toca, Lía sigue ampliando sus conocimientos y trabajando en las canciones que todavía tiene pendientes de grabar. El camino de Liichi Music está en construcción, pero la intención está clara: seguir creando, llegar a más público y construir una carrera propia sin renunciar a lo que la ha llevado hasta aquí.