La presión comercial en la banca lleva a la CIG a las puertas de varias oficinas en A Coruña

ACoruñaXa
El sindicato inició ayer una campaña para denunciar despidos, cierres de sucursales, sobrecarga laboral y la venta de productos financieros bajo objetivos cada vez más exigentes
A CORUÑA folga bancos
20 May 2026

La CIG-Banca inició ayer en A Coruña una campaña de movilizaciones contra la presión comercial en el sector financiero y en defensa de un modelo de banca 'socialmente responsable'. Delegadas y delegados del sindicato realizaron una protesta itinerante por oficinas del BBVA, Abanca, Banco Santander y Banco Sabadell para denunciar la situación laboral que, aseguran, sufre el personal de las entidades.

La central sindical sostiene que los bancos mantienen beneficios millonarios mientras reducen servicios a la clientela, cierran oficinas, destruyen empleo e incrementan la carga de trabajo de las plantillas. Bajo el lema 'la presión comercial es acoso laboral', la CIG criticó que las entidades impongan objetivos comerciales cambiantes y cada vez más difíciles de cumplir, centrados en la colocación de productos financieros que, según denuncian, no siempre responden a las necesidades de los clientes.

La jornada de protestas terminó ante la oficina principal de Abanca, donde la organización rechazó el despido de una delegada de la CIG en el comité de Pontevedra. El sindicato considera que se trata de una decisión represiva vinculada a su actividad sindical y a su papel en la defensa de los derechos laborales de sus compañeros.

Durante las movilizaciones también se denunció el despido de una trabajadora del Banco Santander que prestaba servicio en la oficina de Cedeira. La CIG califica la medida de injustificada y la enmarca en una estrategia de la entidad para reducir personal mediante despidos disciplinarios y continuar con la disminución de la red de oficinas.

La organización sindical advirtió además de que la presión para cumplir objetivos comerciales está provocando prolongaciones de jornada que, según denuncia, no se pagan, no se cotizan y no se registran. A esto se suman, afirma, amenazas de despido o traslado cuando las ventas no alcanzan los niveles marcados por las direcciones.

La CIG sostiene que esta dinámica afecta directamente a la salud de las trabajadoras y trabajadores del sector, al convertir el día a día laboral en un escenario de tensión continuada. Por ello, reclamó la intervención de los organismos supervisores, del Ministerio de Economía y de la Xunta de Galicia para frenar unos abusos que, según el sindicato, se han normalizado dentro del sector bancario.

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