La oposición a la planta de biogás de Soandres llega al Pleno de Culleredo

El BNG de Culleredo llevará al Pleno municipal el proyecto de planta de biogás previsto en Soandres, en A Laracha, al entender que la instalación puede tener efectos directos sobre la parroquia cullerdense de A Veiga y sobre un entorno rural situado cerca de cursos fluviales sensibles. La formación presentó una moción urgente para reclamar un posicionamiento institucional contrario a una infraestructura que considera sobredimensionada y con escaso retorno para la ciudadanía.
La planta, promovida por Bioenergía A Coruña, S.L.U., se encuentra en fase de información pública. Según la documentación publicada por la Xunta, el proyecto consiste en la valorización de residuos orgánicos de procedencia agroganadera y de la industria alimentaria mediante digestión anaerobia, con el objetivo de producir biometano para su inyección en la red de gas. El expediente prevé procesar un máximo de 63.500 toneladas anuales de residuos orgánicos, de las que 6.500 toneladas serían residuos Sandach de categoría 3.
El BNG advierte de que la iniciativa ocuparía suelo rústico en una zona próxima al río Anllóns y al nacimiento del río Valiñas. En su moción, la formación alerta del consumo de agua previsto, de la generación de efluentes líquidos y digestato sólido, del incremento del tráfico pesado por carretera y de los riesgos asociados a la actividad. También cuestiona que una instalación que funcionaría de manera continuada pueda generar un número reducido de empleos directos.
Posicionamiento municipal y de los grupos
La preocupación por el proyecto ya se ha trasladado a otros ámbitos institucionales. El Gobierno local de Culleredo manifestó su rechazo a la planta por la posible afección al entorno rural y natural, y anunció que trabaja en la preparación de alegaciones al considerar que la ubicación no es adecuada para una infraestructura de estas características. El alcalde, José Ramón Rioboo, también abordó el asunto con el regidor de Cerceda para impulsar un frente común en defensa de los intereses vecinales.
También se han posicionado otros grupos. Alternativa dos Veciños en Culleredo anunció que solicitará información detallada al Gobierno local sobre el procedimiento y las posibles repercusiones en el municipio, además de reclamar que se facilite a la ciudadanía información clara sobre los plazos y la presentación de alegaciones. El grupo expresó su apoyo a las demandas vecinales y defendió que este entorno no es el lugar adecuado para una instalación industrial de este tipo.
Por su parte, el PSdeG de A Laracha reclamó la creación de una comisión de trabajo con representantes de la plataforma vecinal, asociaciones y grupos políticos para trasladar directamente a la Xunta el rechazo social al proyecto. La formación socialista pide una interlocución directa con la Consellería de Medio Ambiente e insiste en que la ciudadanía afectada debe participar en el proceso sin quedar al margen de las decisiones.
El debate también llegó al Parlamento gallego, donde una iniciativa para reclamar a la Xunta más garantías ambientales, sanitarias y de participación pública no logró el apoyo unánime que sí se había alcanzado en el ámbito municipal larachés. El BNG defiende que Galicia necesita una regulación específica para este tipo de instalaciones y apuesta por plantas más pequeñas, descentralizadas y ligadas a residuos realmente agrarios y de proximidad.
Para el portavoz del BNG en Culleredo, Tono Chouciño, proyectos de estas dimensiones responden más al interés económico de las empresas promotoras que a las necesidades del territorio. La formación sostiene que el modelo debe basarse en instalaciones adaptadas al entorno, con menor impacto ambiental y sin convertir el rural en un punto de recepción de grandes volúmenes de residuos industriales.