Galicia sin Gas denuncia un retroceso en la descarbonización tras aumentar el consumo de gas fósil

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Durante 2025 descargaron en Mugardos un total de 26 buques gaseeros. De ellos, 14 procedían de Estados Unidos, 11 de Rusia y uno de Angola
GALICIA-SEN-GAS
16 Jun 2026

La plataforma Galicia sin Gas advirtió este martes de un retroceso en los avances hacia la descarbonización y la soberanía energética en Galicia durante el año 2025, al registrarse un importante incremento tanto en la importación como en el consumo de gas fósil. La entidad considera que la comunidad autónoma continúa alejándose de los objetivos de abandono de los combustibles fósiles y critica la falta de medidas por parte de la Xunta para acelerar la transición energética.

Según el análisis presentado por la plataforma, las entradas de gas fósil licuado a través de la planta regasificadora de Mugardos se incrementaron un 14% durante el pasado año, alcanzando los 27.144 GWh. Se trata de la segunda cifra más elevada desde la puesta en marcha de la instalación en 2007. Galicia sin Gas subraya que todo el aprovisionamiento de gas en Galicia procede actualmente del transporte marítimo, sin importaciones por gasoducto, y advierte de que el gas licuado presenta un mayor impacto climático, especialmente cuando procede de extracción mediante fractura hidráulica o “fracking”.

Durante 2025 descargaron en Mugardos un total de 26 buques gaseeros. De ellos, 14 procedían de Estados Unidos, 11 de Rusia y uno de Angola. La plataforma destaca que Estados Unidos se convirtió en el principal país de origen del gas importado por Galicia, sustituyendo a Rusia, y recuerda que una parte importante de este combustible se obtiene mediante técnicas que considera altamente perjudiciales para el medio ambiente.

La organización también señala que parte del gas que llega a la regasificadora es posteriormente reexportado, convirtiendo los combustibles fósiles en uno de los principales capítulos de las exportaciones energéticas gallegas, junto con los productos refinados procedentes de la planta de Repsol en A Coruña.

En lo que respecta al consumo, la demanda gallega de gas fósil aumentó un 3,6% en 2025. Este incremento estuvo impulsado principalmente por las centrales de ciclo combinado de As Pontes y Sabón, que elevaron en un 20,8% su consumo de gas para la producción de electricidad. Como consecuencia, las emisiones de gases de efecto invernadero de estas instalaciones crecieron un 20,5% durante el pasado año.

Según Galicia sin Gas, las centrales de ciclo combinado de As Pontes y Sabón se convirtieron en las dos industrias con mayor impacto climático de Galicia, solo por detrás de la refinería de petróleo de A Coruña. En contraste, la demanda convencional de gas, destinada principalmente a la generación de calor en la industria y en los hogares, se redujo un 4,6%.

La plataforma lamenta también la ausencia de avances en la planificación del desmantelamiento de la infraestructura gasista gallega. En este sentido, apunta que dos acontecimientos registrados durante 2025 contribuyen a consolidar la continuidad de este modelo energético. Por una parte, la sentencia del Tribunal Supremo que avaló la legalización de la planta regasificadora de Mugardos y, por otra, la promoción de varios proyectos de producción de biometano destinados a su inyección en la red de distribución de gas.

Desde Galicia sin Gas consideran que esta apuesta puede contribuir a prolongar la dependencia de los combustibles fósiles al mantener operativa la infraestructura gasista existente y favorecer lo que califican de “lavado verde” del gas natural.

Ante esta situación, la plataforma reclama una estrategia decidida para avanzar hacia la desgasificación de la economía gallega. Entre las medidas prioritarias propone incrementar la capacidad de almacenamiento y producción de electricidad renovable, adaptar la red eléctrica para permitir el cierre de las centrales de ciclo combinado antes de 2030 e impulsar programas de ahorro energético y electrificación que permitan sustituir progresivamente el gas fósil en los hogares, en los servicios y en la industria.

La entidad sostiene que los gases renovables, como el biometano o el hidrógeno verde, deben reservarse para aquellos usos en los que no sea posible reducir el consumo ni electrificar la demanda, defendiendo así una transición energética basada principalmente en la eficiencia y en las energías renovables.

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