Fillos de Ois, un siglo preservando la memoria de una parroquia

Por Noelia Uceira
Hay pueblos que conservan su historia en los archivos y otros que la mantienen viva gracias a la memoria de sus vecinos. En Santa María de Ois, ambas cosas van de la mano desde hace más de cuatro décadas gracias a la Sociedad Recreativa, Cultural y Deportiva Fillos de Ois. Lo que comenzó siendo el empeño de un grupo de vecinos por recuperar la antigua escuela levantada por los emigrantes de la parroquia en Buenos Aires se ha convertido, con el paso de los años, en un auténtico proyecto de conservación del patrimonio, investigación histórica y defensa de la identidad de la parroquia.
Pero para entender el trabajo que hoy desarrolla la sociedad hay que viajar mucho más atrás en el tiempo. Concretamente, a comienzos del siglo XX y a miles de kilómetros de Galicia.

Como tantas otras localidades gallegas, Ois vivió una intensa emigración hacia América. Muchos de aquellos vecinos se establecieron en Buenos Aires, donde crearon la sociedad Hijos de Ois de Ayuda Mutua, una entidad nacida para prestar apoyo a quienes habían dejado atrás su tierra y necesitaban sentirse acompañados en la distancia. 'En aquella época, los emigrantes constituían sociedades para sentirse más arropados y prestarse ayuda en los momentos difíciles de la emigración, explica Manuel Fiaño durante la conversación.
Pero aquella sociedad no solo sirvió para estrechar lazos entre quienes habían cruzado el Atlántico. Muy pronto comenzó a mirar hacia el pueblo que habían dejado atrás y a pensar en cómo mejorar la vida de quienes permanecían en Galicia. Su gran proyecto fue construir una escuela. 'La idea de aquellas personas era que quienes se quedaban aquí tuvieran las oportunidades que ellos no tuvieron y que los empujaron a emigrar', señala Fiaño.
Las obras comenzaron en 1930 y, tras tres años de trabajo, el edificio fue inaugurado en 1933. Durante décadas se convirtió en el principal centro educativo de Santa María de Ois y en uno de los grandes símbolos del esfuerzo de los emigrantes por devolver algo a su tierra.

La escuela funcionó hasta la década de los setenta, cuando la concentración escolar llevó al traslado del alumnado al centro comarcal de Betanzos. A partir de entonces, el inmueble quedó vacío y comenzó un lento proceso de deterioro. Parecía condenado al abandono, pero la historia del edificio todavía tenía una segunda oportunidad.
En 1982, el maestro Gonzalo Tizón Sánchez tomó la iniciativa para recuperar aquel espacio y poner en marcha la actual Sociedad Recreativa, Cultural y Deportiva Fillos de Ois, de la que fue su primer presidente. Bajo su impulso comenzó un proceso de recuperación que permitió devolver a la antigua escuela del Fontelo su función como punto de encuentro para los vecinos y convertirla en la sede de una entidad que, con el paso de los años, acabaría asumiendo un papel fundamental en la conservación de la memoria de la parroquia.
La rehabilitación del edificio no fue, sin embargo, obra de una sola persona. Miguel Gayoso insiste en que aquel renacimiento fue, sobre todo, un esfuerzo colectivo. 'La recuperación también se debe al trabajo personal de mucha gente. En aquellos años no había dinero, sino las pequeñas aportaciones de los vecinos y un enorme esfuerzo personal. Hubo vecinos que, después de terminar su jornada laboral, acudían a echar una mano. Unos aportaban conocimientos de albañilería, otros de carpintería y muchos simplemente tiempo y ganas de trabajar'.
Pero aquella recuperación fue solo el principio. Desde sus inicios, Fillos de Ois nació con una clara vocación de servicio a los vecinos, fueran o no socios de la entidad, contribuyendo a dotar a la parroquia de servicios de los que carecía en aquel momento. La sociedad cedió al Ayuntamiento un espacio para la creación de una unidad de educación infantil y otro para instalar una consulta médica. Hasta entonces, la asistencia sanitaria se prestaba en una taberna, sin las debidas condiciones de privacidad e higiene, por lo que la apertura de la consulta supuso una notable mejora para los vecinos. Con el paso de los años, Fillos de Ois dejó de ser únicamente un lugar de encuentro para convertirse en uno de los principales guardianes de la memoria de la parroquia. Hoy desarrolla una intensa labor de investigación histórica que ha permitido rescatar documentos, fotografías, historias, testimonios y elementos patrimoniales que, de otro modo, probablemente se habrían perdido para siempre.

Buena parte de ese trabajo queda recogido en As 4 Aldeas, la revista que edita la sociedad y que se ha convertido en una ventana abierta a la historia y al presente de Ois. Sus páginas combinan artículos de investigación sobre el patrimonio, antiguos oficios, arquitectura popular o vecinos destacados de la parroquia con la actualidad de la propia entidad: sus actividades, sus proyectos y las propuestas que impulsan para seguir reuniendo a la comunidad.
La publicación conserva además un importante vínculo con los orígenes de Fillos de Ois. La cabecera nació en Buenos Aires en 1923, ligada a la antigua sociedad Hijos de Ois de Ayuda Mutua, y fue recuperada por la entidad en 1999, estableciendo un puente entre aquellos emigrantes que soñaron con mejorar su pueblo y la sociedad que hoy mantiene vivo ese legado. En la actualidad, la revista suma ya 94 números publicados.
Detrás de cada edición hay muchas horas de búsqueda en archivos, consultas bibliográficas y conversaciones con vecinos que todavía conservan recuerdos o documentos familiares. Todo ello, además, se realiza de forma completamente altruista. Los propios colaboradores elaboran buena parte de los contenidos y asumen incluso tareas de edición y maquetación para reducir costes. 'Los gastos son asumidos personalmente por nosotros', explica Miguel. Les gustaría publicar la revista íntegramente en color, pero reconocen que el presupuesto de la sociedad no siempre permite hacerlo. Por ello, los ejemplares que reciben los socios en sus domicilios se editan en blanco y negro. Aun así, cualquier persona puede consultar gratuitamente todos los números a través de la página web de Fillos de Ois, donde la publicación está disponible en formato digital. Convencidos de que su verdadero valor reside en conservar y compartir una memoria que pertenece a todos, continúan editándola año tras año.
Las investigaciones abarcan prácticamente cualquier aspecto relacionado con Ois. Han documentado antiguos molinos, la ferrería del Machuco de Ois (una de las más importantes de la provincia de A Coruña), hórreos, caminos, edificios desaparecidos o la evolución del paisaje mediante fotografías aéreas históricas. Este trabajo no se limita exclusivamente a Santa María de Ois, ya que a lo largo de los años la sociedad ha ampliado su mirada al conjunto del municipio de Coirós y a otros enclaves de la comarca. Un buen ejemplo es su trabajo sobre la historia de la tortilla de Betanzos y Coirós, en el que recuperan una publicación de 1955 que ya calificaba las tortillas de La Casilla como 'las mejores tortillas del mundo', al tiempo que reivindican los orígenes de esta tradición culinaria en O Fontelo, donde la familia de Angelita Rivera comenzó a elaborarlas antes de trasladarse a Betanzos, llevándose la receta con ella. Esa vocación divulgativa ha convertido a As 4 Aldeas en una publicación de referencia para quienes desean conocer mejor la historia local.
También han recuperado centenares de imágenes cedidas por los propios vecinos. '¿No tendrás alguna foto antigua? Pues van apareciendo', explican entre risas, recordando cómo muchas veces una conversación termina convirtiéndose en una nueva pieza para reconstruir la historia de la parroquia. Ese trabajo también incluye la recuperación de fondos documentales personales, como bibliotecas o colecciones privadas. Entre ellas se encuentra la biblioteca de Obdulio Vaquero, primer maestro de la Escuela del Fontelo, cedida por sus herederos y conservada hoy por la sociedad.

Pero la recuperación de la memoria de Ois no se limita a los archivos. La sociedad se ha propuesto también divulgar ese patrimonio y acercarlo a los vecinos mediante actividades culturales y de convivencia que mantienen vivo el espíritu con el que nació hace más de cuatro décadas. A lo largo del año impulsa citas ya consolidadas como la Fiesta del Socio, el Magosto o la celebración de la Navidad, además de excursiones culturales, rutas de senderismo por el patrimonio natural e histórico del entorno y otras actividades y viajes puntuales, como las giras fluviales por los Caneiros. La entidad colabora además con otras asociaciones del municipio y de la comarca, convencida de que la cultura y la participación son la mejor manera de fortalecer el vínculo entre generaciones.

Ese calendario continúa creciendo con nuevas propuestas. La sociedad ha anunciado recientemente iniciativas como una excursión cultural a Cambados y O Grove, actividades con motivo del Día das Letras Galegas, rutas por el patrimonio natural o una convocatoria para observar el eclipse total de sol del próximo 12 de agosto desde A Pena do Sal; una muestra de que Fillos de Ois sigue siendo una entidad plenamente activa y abierta a todos los vecinos.
Una de las citas más especiales de este año será el homenaje que la sociedad rendirá a Gonzalo Tizón Sánchez, fallecido en febrero de 2025. El acto tendrá lugar el domingo 9 de agosto, a las 11:30 horas, en la sede de Fillos de Ois, donde vecinos, socios y familiares recordarán la figura de quien fue el primer presidente de la entidad y una persona clave en la recuperación del antiguo edificio de la Escuela del Fontelo.

Más allá de su papel en la creación de la sociedad, Gonzalo destacó por su compromiso con los vecinos de Ois y Coirós, promoviendo iniciativas sociales y participando también en la vida política municipal como concejal. La entidad quiere recordar no solo al impulsor de Fillos de Ois, sino también a una persona que dedicó buena parte de su vida a defender los intereses colectivos y que dejó una profunda huella en la historia social, cultural y vecinal de la parroquia. Su figura representa precisamente uno de los valores que Fillos de Ois ha intentado mantener desde sus orígenes: la implicación de los vecinos en la defensa de aquello que pertenece a toda la comunidad.
Hoy, la presidencia de la sociedad está en manos de Alberto Naveira, que tomó el relevo hace pocos años. El nuevo presidente reconoce la responsabilidad que supone continuar un proyecto construido durante tantos años por decenas de vecinos y apuesta por mantener ese legado sin renunciar a incorporar nuevas iniciativas que permitan atraer a más personas a la vida de la sociedad. Sin embargo, tanto él como Miguel Gayoso y Manuel Fiaño coinciden en que el verdadero desafío de Fillos de Ois no está en organizar actividades o publicar una nueva revista, sino en garantizar el relevo generacional.
'No es lógico que 44 años después recaiga sobre nosotros la responsabilidad de que esto funcione o no funcione', reflexiona Miguel, ya jubilado. Tanto él como Manuel aseguran que seguirán colaborando siempre que puedan, pero consideran que ha llegado el momento de que nuevas generaciones asuman el liderazgo de la sociedad.
'Nosotros estamos aquí para ayudar en lo que podamos, pero el camino tiene que marcarlo la gente joven', explican. Para ellos, el reto no es únicamente encontrar personas que ocupen un cargo en la directiva. Lo importante es atraer gente con nuevas ideas y capaz de adaptar la sociedad a las necesidades actuales. Manuel lo resume en una frase: 'Lo importante es hacer equipo'.
Después de más de cuarenta años desde su creación y casi un siglo después de que aquellos emigrantes de Buenos Aires decidieran levantar una escuela para su pueblo, Fillos de Ois mantiene intacto el mismo espíritu: trabajar por y para la comunidad. Porque su historia no habla solo de una escuela restaurada, de una revista o de un calendario de actividades. Habla de varias generaciones de vecinos que entendieron que preservar la memoria también es construir futuro y que el patrimonio de un pueblo no solo se conserva restaurando sus edificios, sino también manteniendo vivas sus historias.
Y mientras haya personas dispuestas a investigar, compartir y contar esas historias, Ois seguirá conservando una parte esencial de sí mismo.
