El futuro de las plantas coruñesas de Losán sigue pendiente del respaldo de los acreedores

Las fábricas coruñesas de Losán entran en una nueva fase de incertidumbre tras la presentación del plan de reestructuración con el que el grupo maderero busca evitar el concurso de acreedores, reorganizar su deuda y recuperar progresivamente la actividad industrial. La propuesta ya ha sido remitida a los acreedores, que deberán decidir si aceptan o rechazan las condiciones planteadas por la compañía.
La información conocida hasta el momento indica que Losán prevé reactivar de forma gradual los centros productivos que permanecen en situación de 'hibernación'. Sin embargo, el documento completo no ha sido localizado en acceso público, por lo que no se conocen con detalle los plazos, la carga de trabajo ni las garantías concretas que podrían afectar a las instalaciones de A Coruña, Curtis y Vilasantar.
Lo que sí figura entre las medidas conocidas es la venta de la fábrica de Villabrázaro, en Zamora. Esa planta quedaría fuera de la recuperación industrial prevista por el grupo, al considerar la empresa que su puesta en marcha exigiría un volumen de recursos financieros demasiado elevado para la situación actual de la compañía. La desinversión en ese centro productivo forma parte de la hoja de ruta diseñada para aliviar la presión económica del grupo.
En el caso gallego, la evolución del plan será especialmente relevante por el peso que Losán mantiene en la provincia de A Coruña. El grupo cuenta con actividad vinculada a A Coruña, Curtis y Vilasantar a través de diferentes sociedades, con un impacto directo en el empleo y también en una red de empresas auxiliares relacionadas con el transporte, el suministro de madera y otros servicios.
La propuesta de reestructuración incluye también una aportación de 10 millones de euros por parte de los socios e importantes quitas sobre la deuda. Según la información conocida, la compañía plantea recortes del 95% en parte de la deuda financiera y ordinaria, además de una quita total en la deuda subordinada. El objetivo es hacer viable la continuidad del grupo y evitar su entrada en concurso.
La situación llega tras meses de tensión laboral, paradas de actividad, impagos y preocupación entre los trabajadores. En las plantas coruñesas, la prioridad pasa ahora por conocer si el plan contará con el apoyo suficiente de los acreedores y si esa reestructuración financiera se traducirá en una recuperación real de la actividad, de los salarios pendientes y de la estabilidad del empleo.