El cambio en los arcenes apunta a las conexiones ciclistas del área coruñesa

La nueva regulación sobre carreteras no cambia de golpe la forma de circular en bicicleta, pero sí abre una vía para transformar algunos tramos en los próximos años. El Real Decreto 899/2025 permite que, en carreteras del Estado multicarril o convencionales con baja intensidad de tráfico, se puedan reducir o suprimir arcenes para crear vías ciclistas adyacentes, siempre que se justifique que no se empeora la seguridad vial ni el funcionamiento de la carretera.
En el mapa del área coruñesa, la medida no afectaría por igual a todos los ayuntamientos. El caso más claro es A Coruña, donde buena parte del debate ya está superado en la práctica: la ciudad cuenta con más de 53 kilómetros de infraestructura ciclista, con carriles bici exclusivos, sendas ciclables segregadas y ciclocarriles limitados a 30 kilómetros por hora. Es decir, la bicicleta ya dispone en muchos puntos de un espacio propio o diferenciado, aunque la mayoría de esos tramos son urbanos y no dependen directamente de la nueva norma estatal.
A Coruña también es relevante por su conexión metropolitana. El proyecto de carril bici metropolitano ya planteaba unir los itinerarios ciclistas de la ciudad con Arteixo, Cambre, Culleredo y Oleiros, con tramos por el litoral y por el entorno de la AC-12 hasta A Pasaxe. En ese tipo de conexiones es donde la nueva regulación puede tener más recorrido, porque la clave no es crear carriles aislados, sino dar continuidad a rutas que hoy quedan cortadas o dependen de vías pensadas para el coche.
Culleredo ya dispone de un ejemplo consolidado de vía ciclista separada del tráfico rodado en el paseo marítimo de O Burgo. El Ayuntamiento señala que este espacio recorre el margen de la ría durante unos 5 kilómetros y cuenta con carril bici en todo su trazado. En este caso no se trata de sustituir un arcén, pero sí de un modelo de movilidad segura que puede servir de referencia para futuras conexiones con A Coruña, Cambre u Oleiros.
En Arteixo, la red es más limitada pero hay trazados identificados. La Agenda Urbana y Rural del municipio recoge un carril bici en el paseo fluvial de aproximadamente 2,8 kilómetros entre la DP-0508 y el polígono de Sabón, además de la Senda Azul, de 6,4 kilómetros, y actuaciones de conexión en la DP-0514 hacia Barrañán. El propio documento municipal admite problemas de continuidad en algunos puntos, precisamente uno de los aspectos que la nueva regulación estatal trata de resolver cuando permite crear itinerarios ciclistas adyacentes a carreteras.
Ordes es otro punto a observar por la presencia de la N-550. El proyecto de la ronda suroeste, que conectará la N-550 con la AC-413, incluye una senda peatonal y carril bici para dar continuidad a los trazados ya existentes entre la Praza da Constitución, la piscina municipal, centros educativos e instalaciones deportivas. Es un ejemplo concreto de cómo la bicicleta empieza a incorporarse a las actuaciones viarias más allá de los paseos o de las zonas de ocio.
En el entorno de Cecebre, la apuesta pasa por la conexión intermunicipal. La Diputación recoge la senda ciclable ZEC Abegondo-Cecebre en varios tramos que afectan a Abegondo, Bergondo, Betanzos y Carral, con inversiones que superan los 837.000 euros en el tramo 1, los 802.000 euros en el tramo 2 y los 572.000 euros en la conexión con Carral. No es exactamente el caso de un arcén convertido en carril bici, pero sí confirma que la movilidad ciclista ya se está planificando a escala comarcal.
En Sada también existen antecedentes de reordenación ciclista en el paseo marítimo, con un carril bici pensado para aliviar el tránsito peatonal. A diferencia de Ordes o de las posibles conexiones con carreteras estatales, aquí el impacto de la nueva regulación sería más indirecto y dependería de futuros proyectos de enlace con el resto de la red.
La norma tampoco elimina la obligación general de los ciclistas de usar el arcén cuando circulan por carretera y este existe y es transitable. La DGT recuerda que solo pueden abandonarlo en descensos prolongados y con seguridad, y que pueden circular en paralelo en filas de dos salvo en curvas, cambios de rasante, tramos sin visibilidad o cuando se formen aglomeraciones.
El cambio, por tanto, no supone un adiós inmediato a los arcenes en todos los ayuntamientos, sino una herramienta para proyectar mejor los tramos donde la bicicleta necesita continuidad. En el área coruñesa, esa discusión ya tiene nombres propios: la red urbana de A Coruña, el paseo de O Burgo en Culleredo, las conexiones de Arteixo, la N-550 en Ordes y la senda ZEC que une Abegondo, Bergondo, Betanzos y Carral.