De entrenar en un pabellón a competir por la élite nacional: esta es la historia de Sada Patín

El Club Sada Patín lleva más de dos décadas haciendo del patinaje de velocidad una parte de la vida deportiva de Sada. Nació el 17 de diciembre de 2002 por iniciativa de un grupo de padres y madres cuyos hijos e hijas se sentían atraídos por esta modalidad deportiva. Desde entonces, el club ha mantenido una filosofía que va más allá de los resultados: fomentar la práctica deportiva desde una perspectiva lúdica y educativa, basada en el respeto, la camaradería y el compañerismo, sin renunciar a la competición.
Los primeros años no fueron sencillos. El patinaje de velocidad era entonces un deporte desconocido para buena parte de los vecinos de Sada y tampoco existían infraestructuras específicas para su práctica. Los entrenamientos se realizaban en el interior de un pabellón, en un espacio con una cuerda por vuelta de apenas 80 metros. La diferencia con las pistas en las que se disputan competiciones, de 200 metros de cuerda, o con los circuitos, que no pueden ser inferiores a los 300 metros, era considerable.
Los patinadores de Sada partían, así, con una importante desventaja frente a los deportistas de otras ciudades que ya contaban con instalaciones específicas. Además, como sucedía en muchos lugares, el fútbol concentraba buena parte de la atención de los niños y niñas.
La creación del Sada Patín contribuyó, sin embargo, a abrir una nueva vía. La aparición de un equipo dedicado a una disciplina tan particular como el patinaje de velocidad hizo que muchos jóvenes se acercasen a este deporte. En poco tiempo, el club llegó a contar con más de 50 fichas de distintas categorías, mientras que, prácticamente en paralelo, se puso en marcha la escuela municipal de patinaje, por la que pasaron también muchos chavales interesados en aprender a patinar.
De aquella etapa inicial permanecen en la directiva dos de las personas que fueron fundamentales para mantener vivo el proyecto: Salvador Cid, presidente, y Enrique Latorre, vicepresidente. Para el club, la continuidad fue precisamente una de las claves de su recorrido. Desde 2002 han pasado por el Sada Patín diferentes generaciones de patinadores, entrenadores, directivas y socios, pero el proyecto ha conseguido mantenerse.
Esa continuidad, explican desde el club, es probablemente uno de sus activos menos visibles. El objetivo fundamental sigue siendo el mismo: conseguir que los patinadores y patinadoras alcancen sus metas.
De la pista de Sada a los Campeonatos de España

Desde el primer momento, el Sada Patín tuvo claro que quería que sus deportistas pudiesen llegar a la competición nacional. El camino comenzó en los campeonatos autonómicos, tanto de pista como de circuito, y en los trofeos celebrados en otras comunidades. Con el crecimiento del nivel deportivo, los patinadores/as fueron consiguiendo las plazas necesarias en los campeonatos autonómicos para dar el salto a los Campeonatos de España.
El resultado de esa trayectoria son más de 30 medallas conquistadas en los Campeonatos de España, entre oros, platas y bronces. Además, varios de sus patinadores formaron parte de la Selección Española en diferentes categorías, llegando a representar tanto a España como al propio club en Campeonatos de Europa.
Uno de los grandes puntos de inflexión en la historia del Sada Patín fue la construcción de la pista de patinaje de Sada. La instalación permitió al club situarse en el panorama nacional y acoger en la localidad competiciones de primer nivel, entre ellas Campeonatos de España y jornadas de la Liga Nacional de Clubes.
Pero la pista significó mucho más que la posibilidad de organizar grandes eventos. Supuso también un salto de calidad para los propios deportistas, que podían entrenar en una superficie similar a la que encontrarían en las competiciones.
Un club que también se construye fuera de la pista
Detrás del crecimiento de un club deportivo hay una parte que no siempre se ve. En el caso del Sada Patín, el trabajo no se limita a los entrenamientos y las competiciones. El club ha desarrollado una auténtica cultura propia alrededor de la actividad deportiva, con campus, escuela municipal, desplazamientos, convivencia y participación en pruebas fuera de Galicia. Todo ello contribuye a generar un sentimiento de pertenencia y a mantener vinculadas a las familias al proyecto.
Cada temporada implica, además, meses de preparación. En el Sada Patín la temporada coincide con el año natural, por lo que comienza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre. La planificación de la siguiente ya comienza a finales de octubre. Cuando la Federación Española de Patinaje facilita el calendario de pruebas, comienza el trabajo del entrenador para diseñar los entrenamientos y conseguir que los patinadores lleguen en las mejores condiciones posibles a cada carrera.
Al mismo tiempo, la directiva debe ocuparse de los presupuestos, de la búsqueda de subvenciones y patrocinadores, de los seguros, de las modificaciones en las equipaciones y de cualquier incidencia que pueda surgir durante la temporada.
La cantera, la puerta de entrada al club
La formación de las nuevas generaciones es otro de los pilares del Sada Patín. El club ofrece dos vías de incorporación en función de la experiencia previa de cada niño o niña.
Cuando una familia se pone en contacto con el club porque quiere que su hijo o hija empiece a patinar y no ha tenido ningún contacto previo con este deporte, la recomendación es que durante al menos el primer y el segundo año pase por la escuela municipal de patinaje.

El objetivo de esta escuela no está orientado a la competición. Se trata de que los niños y niñas aprendan a patinar, ganen autonomía sobre los patines y puedan disfrutar de ellos también fuera del ámbito deportivo, durante paseos o rutas con la familia. Aunque pueden participar en alguna jornada escolar al final del curso, la prioridad es el aprendizaje.
Una vez superada esa fase inicial, aquellos que sienten interés por la competición se incorporan a las filas del club, donde los entrenamientos pasan a centrarse en la técnica específica del patinaje de velocidad y en la preparación competitiva.
Los niños y niñas que ya tienen experiencia sobre los patines, bien porque proceden de otra escuela o de otro club de patinaje de velocidad, pueden incorporarse directamente a la disciplina del Sada Patín.
Y, según explican desde el club, tampoco suele ser complicado que alguien que empieza simplemente por afición acabe queriendo competir. Las conversaciones con los compañeros sobre las competiciones, los viajes a trofeos y campeonatos y la propia experiencia de los demás hacen que muchos quieran probar. En muchos casos, esa primera experiencia competitiva acaba siendo precisamente el elemento que los engancha al deporte, independientemente de los resultados obtenidos.
Formar deportistas, pero también personas
En el Sada Patín consideran que el papel del club va más allá de formar deportistas. El esfuerzo, el compañerismo, la disciplina y la amistad son valores que se intentan transmitir para que puedan acompañar a los niños y niñas también en otras facetas de su vida. En ese proceso, los entrenadores y las familias desempeñan un papel fundamental. Son, según el club, los dos pilares básicos sobre los que se asienta el proyecto.
El entrenador se convierte en una figura de referencia para los patinadores: entrena con ellos cada día, corrige, anima durante toda la temporada y dirige a los deportistas en las competiciones.
Las familias, por su parte, realizan también un importante esfuerzo. El calendario deportivo obliga a organizar la vida familiar alrededor de las competiciones, con desplazamientos y sacrificios personales para poder acompañar a los hijos e hijas.
Para el club, ver crecer a un deportista desde las categorías inferiores hasta la categoría sénior es una de las mayores satisfacciones. Ponen como ejemplo el recorrido de un niño o niña que llega al club como prebenjamín, con cuatro años, y que a los 18 alcanza la categoría sénior manteniendo el gusto por el deporte.
Si además en ese camino aparecen éxitos deportivos, el orgullo es aún mayor, porque las medallas representan también el reconocimiento al esfuerzo y al sacrificio realizados a lo largo de los años.
Tres años sin pista y la recuperación de un proyecto
El presente del Sada Patín es, según reconocen desde la entidad, 'un poco agridulce'. La pandemia provocó una reducción en el número de fichas y desde entonces el club trabaja para recuperar las cifras anteriores.
Pero la situación se complicó todavía más por un problema con la propia instalación deportiva. En el año 2020, una reparación de la pista de patinaje que no se ejecutó correctamente dejó al Sada Patín durante tres años sin poder utilizar ese espacio para entrenar.
La consecuencia fue importante. Algunos patinadores decidieron marcharse a otros clubes que contaban con mejores instalaciones y otros llegaron incluso a abandonar definitivamente el patinaje. La situación llegó a convertirse en un problema para la propia supervivencia del club.
La recuperación de la pista en 2024, con una mejora del firme mediante la aplicación de capas de pintura específicas para la práctica del patinaje, permitió retomar los entrenamientos de calidad al aire libre en Sada y recuperar también parte de la visibilidad del club.
A pesar de todas estas dificultades, el Sada Patín mantiene actualmente un equipo femenino en la máxima categoría de la Liga Nacional de Clubes, la Primera División, y un equipo masculino en Segunda División.

Sada, escenario de la competición nacional
La pista de Sada volvió a tener este año un papel protagonista con la celebración, en el mes de junio, del Campeonato de España Infantil y de la Copa de España Alevín de Pista.
El propio Sada Patín se encargó de la organización del evento, con el apoyo del Concello de Sada. Para el club supuso una carga de trabajo adicional respecto a otras temporadas, pero también una manera de colaborar con la localidad y devolver, en la medida de lo posible, parte del apoyo que recibe de la administración municipal.
El impacto no se limitó al ámbito deportivo. Según explica el club, durante ese fin de semana los hoteles y los establecimientos hosteleros de Sada y de los municipios limítrofes colgaron el cartel de completo.
La celebración del campeonato generó, así, un retorno económico para Sada y permitió dar a conocer el municipio a cientos de personas que probablemente no habrían acudido a la localidad si no fuese por un evento de estas características.
Un 2026 con medallas nacionales y europeas

Los últimos resultados deportivos también dejaron varios motivos para el orgullo en el Sada Patín.
El pasado 5 y 6 de septiembre, en el Campeonato de España celebrado en Málaga, la patinadora júnior del club Silvia García Arribe se proclamó campeona de España en la distancia de 100 metros contrarreloj, en la modalidad de circuito. En el mismo campeonato, el máster 40 masculino Jordán Coca consiguió dos medallas de plata y una de bronce, mientras que la máster 40 femenina Angela Reyero conquistó tres medallas de plata.
Ese mismo fin de semana, en Thun (Suiza), el máster 50 Mario de Diego se proclamó campeón de Europa de maratón en su categoría.
Son éxitos muy recientes y, por el momento, el club todavía no puede determinar si están provocando un aumento del interés por el patinaje entre los vecinos de Sada.

Mantener los equipos nacionales, el reto inmediato
El principal reto deportivo del Sada Patín pasa ahora por mantener sus equipos en la Liga Nacional.
Desde el club consideran que el equipo masculino no debería tener problemas para mantener la categoría, mientras que el femenino se está jugando la permanencia en Primera División. La situación quedará definida en las dos últimas jornadas, previstas para el próximo mes de octubre.
Pero el futuro del club pasa también por las infraestructuras. Desde Sada Patín señalan que el municipio tiene una importante carencia de instalaciones deportivas teniendo en cuenta la cantidad de equipos de alto nivel de diferentes disciplinas que comparten los espacios existentes.
Para el club, una posible solución sería cubrir la pista de patinaje. Esto permitiría entrenar durante todo el año independientemente de la climatología y, al mismo tiempo, liberar los espacios del pabellón para otros equipos.
En la actualidad, cuando la lluvia deja la pista exterior inutilizable, el Sada Patín se ve obligado a utilizar el pabellón para poder mantener los entrenamientos.
Mirando hacia Europa
Entre los objetivos de futuro está seguir formando patinadores que, por sus méritos deportivos, puedan llegar a representar al club en la Selección Española.
También existe la intención de poder llevar a los deportistas a las siete jornadas que componen la Speed Track European Series, la Copa de Europa, repartidas en siete ciudades europeas.
Para alcanzar ese objetivo será necesario continuar trabajando en la búsqueda de más patrocinios que permitan afrontar los costes que implica competir a nivel internacional.
Y, si miran diez años hacia adelante, en el Sada Patín imaginan un club que siga compitiendo al máximo nivel, llevando el nombre de Sada por toda España y también por Europa.
Un proyecto que quieren que crezca acompañado de unas instalaciones a la altura de sus aspiraciones: una pista cubierta que permita entrenar, competir y continuar avanzando sin que las condiciones meteorológicas sean un límite.
Porque, más de veinte años después de aquellos primeros entrenamientos en un pabellón con una vuelta de 80 metros, el Sada Patín continúa teniendo claro lo que quiere ser: una cantera de deportistas, un espacio de convivencia y un club capaz de llevar el nombre de Sada sobre ruedas mucho más allá de sus fronteras.