'Creamos un ambiente de club diferente': el club que hizo del bádminton una familia en Teixeiro

Hay clubes que se explican por los resultados y otros que se entienden mejor mirando lo que pasa alrededor de una pista. En el Club Bádminton Hydra, el bádminton empieza en el pabellón de Teixeiro, pero continúa en los coches de las familias que viajan a los torneos, en las meriendas después de una competición, en las excursiones improvisadas cuando sobra tiempo y en las amistades que se crean entre jugadores de edades muy distintas.

El club de Curtis nació en 2019 con una idea sencilla y muy necesaria: ofrecer una alternativa deportiva a las niñas cuando terminaban la etapa de primaria. 'Se creó para que las niñas tuviesen deporte', recuerdan Javier Cartón y Patricia Martínez, entrenadores de la entidad. En aquel momento, explican, las opciones eran escasas y el fútbol ocupaba casi todo el espacio deportivo. Primero probaron con el voleibol y también con el atletismo, pero fue el bádminton el que acabó calando.
Desde entonces, el Hydra fue creciendo sin grandes campañas ni llamadas de atención. Lo que funcionó fue el boca a boca. Un niño llegaba por un compañero de clase, una niña por una amiga, una familia por otra. 'Casi todos vienen a probar y se quedan', resumen los entrenadores. Así, poco a poco, el club pasó de ser una pequeña actividad local a reunir alrededor de 90 deportistas y unos 150 socios.
La mayoría proceden de Teixeiro, pero también hay jugadores y jugadoras de otros concellos y lugares del entorno, como Aranga, Sobrado, Vilasantar o Irixoa. La pista se ha convertido en un punto de encuentro para niños de seis años, adolescentes, personas adultas y jugadores que superan los 70. Esa mezcla es una de las marcas de la casa.
En el CD Hydra los grupos se organizan por edad y por nivel, pero la filosofía del club va más allá de las categorías. Cuando hay entrenamientos, torneos internos o actividades de convivencia, pequeños y mayores acaban compartiendo juego, aprendizaje y bromas. 'Da igual que sean niños o niñas, juegan todos juntos', explican Cartón y Martínez, que insisten en que esa igualdad surge de forma natural.

También por eso el peso femenino del club no se vive como una excepción, sino como parte de su identidad. La entidad nació pensando especialmente en las niñas y hoy mantiene una fuerte presencia de mujeres, tanto en la pista como en la estructura del club. 'No tenemos en cuenta el sexo. Buscamos más el nivel que la edad o que sea niño o niña', señalan.
Los primeros días de un jugador nuevo son sencillos: entrar en la pista, coger una raqueta y jugar. A partir de ahí, van llegando los ejercicios, los movimientos, los golpes, la técnica y la competición. Pero lo primero es que quien llega se sienta dentro. El club intenta adaptar los grupos al nivel de cada deportista, aunque los propios entrenadores reconocen que los horarios y los medios disponibles no siempre permiten hacer todo lo que les gustaría.
Detrás de esa actividad hay muchas horas de implicación personal y trabajo desinteresado. El Club Bádminton Hydra se sostiene gracias al compromiso de quienes entrenan, organizan y acompañan, y también al papel esencial de las familias, que ayudan en los desplazamientos, llevan jugadores a los torneos y hacen posible una actividad que muchas veces obliga a madrugar mucho y regresar tarde. Hay competiciones en las que salen a las 6.30 horas y vuelven a las 23.00 horas, sobre todo cuando toca jugar en el sur de Galicia.
La economía también marca el día a día del club. La entidad funciona con cuotas reducidas, pequeñas ayudas y el esfuerzo de las familias. La Xunta y la Diputación de A Coruña colaboran con subvenciones, mientras que el Ayuntamiento de Curtis cede el uso del pabellón. Aun así, el club continúa creciendo con un modelo humilde, basado más en la implicación personal que en los recursos.

Ese ambiente es, precisamente, lo que Javier Cartón y Patricia Martínez consideran diferencial. 'Creamos un ambiente de club diferente', explican. Cuando van a un torneo y queda tiempo libre, procuran hacer algo juntos: una merienda, una parada, una pequeña excursión. No se trata solo de competir, sino de que cada salida sea también una experiencia compartida.
Los resultados llegaron, pero nunca fueron el único objetivo. El Hydra ya tuvo jugadores en campeonatos gallegos y estatales, llamadas para pruebas de selección y deportistas que funcionan como referentes para los más pequeños. Nombres como Darío o Álvaro aparecen en la conversación como ejemplos de progresión y de ilusión, pero los entrenadores tienen claro que el valor del deporte no se mide solo en las medallas.

'El deporte no es ganar. Es sudar, esforzarse y superarse', afirman. Por eso celebran una victoria, pero también que un niño consiga hacerle cinco puntos a un rival muy superior, que una niña pierda todos los partidos y salga diciendo que se lo ha pasado genial o que alguien que al principio no llegaba a un volante sea capaz, meses después, de defender un remate.
En esos pequeños avances está buena parte del orgullo de la entidad de Curtis. Los entrenadores hablan con especial cariño de esos momentos en los que un niño o una niña descubre que puede hacer algo que antes parecía imposible. 'A mí me gustan esos pequeños momentos, esa alegría del día a día', cuentan.
El club también reivindica el bádminton como un deporte mucho más exigente de lo que parece desde fuera. El volante, recuerdan, puede salir a velocidades altísimas, y una jugada requiere reflejos, resistencia, técnica y capacidad de decisión en muy poco tiempo. Lo que para muchos parece un juego de playa se convierte, dentro de la pista, en un deporte rápido, intenso y muy completo.
Para las familias que dudan si apuntar o no a sus hijos, el consejo es claro: probar. Mirar primero, jugar después y decidir sin presión. La experiencia del Hydra dice que quien entra suele quedarse, no solo por el bádminton, sino por el grupo que encuentra alrededor.

Al mirar hacia el futuro, Javier Cartón y Patricia Martínez no hablan de grandes promesas ni de objetivos imposibles. A punto de cumplir siete años como Club Deportivo Hydra, piden seguir funcionando, sumar manos, mantener la actividad y continuar ofreciendo una opción deportiva en un lugar donde no siempre hubo muchas alternativas. 'Somos un club humilde y sencillo', dicen. Quizá por eso el Club Bádminton Hydra ha crecido tanto: porque antes que fabricar campeones, decidió construir comunidad y hacer del bádminton, durante estos siete años, un deporte de ellas y de ellos sin distinción.