Alarma sindical ante un nuevo paso en el desmantelamiento del histórico hospital Santa Teresa en A Coruña

El mapa sanitario privado de A Coruña vuelve a ser objeto de fuerte controversia laboral. La federación de salud del sindicato CIG ha denunciado públicamente que el Grupo Quirón prosigue con lo que define como un desmantelamiento progresivo y constante del histórico Instituto Policlínico Santa Teresa. Según ha explicado la organización de trabajadores, la última medida en esta estrategia de fragmentación es la privatización del departamento de rehabilitación y fisioterapia, una decisión que se hará efectiva a partir de este miércoles 15 de julio.
La gestión de esta área de tratamiento pasará a manos de la firma privada Lusitania Salud, una resolución que afecta de manera directa a once profesionales del centro hospitalario herculino. De acuerdo con las quejas remitidas por la representación sindical, el personal afectado se encuentra en un escenario de absoluta incertidumbre organizativa a muy pocas horas de que se consume la subrogación. Desde la CIG critican que las empleadas todavía no disponen de información elemental para su día a día, como el acceso a los nuevos programas informáticos, el método de registro de la jornada laboral o los protocolos de coordinación interna con el resto de especialistas médicos.
La postura de Lusitania Salud (según el sindicato) se ha limitado por ahora a trasladar un compromiso verbal de que respetará los derechos laborales del equipo. Sin embargo, desde la CIG recuerdan que el mantenimiento de estas condiciones constituye un imperativo legal en los procesos de subrogación de plantillas, por lo que el sindicato exige garantías formales y por escrito que certifiquen que no habrá pérdidas laborales.
La central sindical insiste en que este movimiento no constituye un caso aislado, sino que forma parte de una hoja de ruta bien definida por Quirón. En sus denuncias recuerdan que el grupo empresarial ya privatizó de forma progresiva servicios como la limpieza, la informática y el mantenimiento, además de suprimir el servicio de urgencias propio para derivarlo a profesionales de una firma ajena. Esta política de dispersión organizativa, según advierte la CIG, debilita las relaciones entre departamentos y perjudica directamente la calidad asistencial que reciben los usuarios del histórico centro de A Coruña.