Vecinos alertan del abandono del tramo del río Mendo entre Ponte Taibo y Ponte de Ermida en Oza Cesuras

La situación del tramo del río Mendo comprendido entre Ponte Taibo y Ponte de Ermida, en Oza Cesuras, preocupa a los vecinos de la zona. Residentes del entorno alertan de un deterioro cada vez más evidente en un recorrido fluvial largo, con puntos en los que, según denuncian, ya resulta difícil o directamente imposible pasar con seguridad.
Las quejas apuntan a una falta de mantenimiento acumulada. En la zona hay árboles caídos, maleza que invade parte del camino, accesos en mal estado y estructuras de madera muy deterioradas, entre ellas puentes y pasos que presentan daños visibles. Los residentes advierten de que no se trata de un problema puntual en un rincón del río, sino de un tramo amplio del recorrido en el que el abandono afecta tanto a la seguridad como a la conservación del espacio.
El estado de los pasos de madera es una de las principales preocupaciones. Vecinos de la zona señalan que algunas estructuras están podridas o muy dañadas, lo que aumenta el riesgo para quienes transitan por el entorno. A esto se suman zonas resbaladizas, vegetación sin desbrozar y árboles caídos que dificultan el paso y convierten una ruta pensada para el paseo en un recorrido inseguro.
La preocupación es mayor porque el Mendo no es un espacio cualquiera. La Ruta do Mendo, la SM14, aparece recogida en la oferta turística de la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, con un trazado de dificultad media y varios kilómetros de longitud. La ruta completa ronda los 10 kilómetros, con inicio en Ponte das Moas y paso por puntos como Ponte de Ermida y Ponte Taibo.
Además, el tramo tiene una dimensión que va más allá de Oza Cesuras, ya que el río Mendo actúa en varios puntos como límite natural con el Ayuntamiento de Coirós. De hecho, parte del recorrido discurre entre ambas márgenes del río, por lo que el deterioro de la senda, de los puentes y de los accesos también afecta a la conexión entre dos municipios que comparten este entorno fluvial.
Esta condición hace que las quejas vecinales no se limiten a la comodidad de los usuarios. Los vecinos recuerdan que se trata de un entorno de valor ambiental, integrado en un territorio reconocido como Reserva de Biosfera desde 2013 y en el que Oza Cesuras figura entre los ayuntamientos incluidos.
Los residentes consideran que el estado actual del tramo entre Ponte Taibo y Ponte de Ermida contrasta con la promoción ambiental y turística de la zona. Aseguran que hay puntos por los que ya no se puede pasar con normalidad y que el riesgo también afecta a quienes acuden con animales de compañía, hasta el punto de que algunos vecinos evitan llevar los perros por determinados lugares del recorrido.
Los vecinos reclaman una revisión urgente del tramo, la retirada de los árboles caídos, el desbroce de la maleza, la reparación o sustitución de los puentes deteriorados y la mejora de los accesos. También pide que se aclare qué administración debe actuar en cada punto, ya que la conservación de los márgenes fluviales y de las estructuras del recorrido puede depender del tipo de tramo y de la titularidad de los elementos afectados.
Mientras no se adopten medidas, el temor es que una ruta con valor natural y uso social acabe convertida en un espacio cada vez más peligroso. Lo que debería ser un recurso ambiental para Oza Cesuras y para la Reserva das Mariñas es, según denuncian los vecinos, una zona abandonada en la que cada vez resulta más difícil caminar con seguridad.