Un estudio de la UDC descubre que el oso del Atlas era vegetariano

GaliciaXa | ACoruñaXa
La investigación analizó fósiles de hace más de 10.000 años y revela una adaptación poco habitual en esta subespecie extinta de oso pardo
OSO PARDO
27 Jun 2026

Un oso pardo que no comía carne. Esa es la sorprendente conclusión a la que ha llegado un equipo internacional de investigación de la Universidade da Coruña tras analizar restos fósiles del oso del Atlas, una subespecie ya extinta que vivió en el norte de África.

El estudio, realizado en el Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal, revela que este animal tenía una dieta estrictamente vegetariana. Es decir, se alimentaba solo de plantas, algo poco habitual si se compara con los osos pardos actuales, que suelen tener una dieta mucho más variada.

Para llegar a esta conclusión, el equipo estudió huesos procedentes de tres yacimientos del norte de Marruecos, con entre 11.000 y 10.000 años de antigüedad. La clave estaba en el colágeno conservado en los fósiles, que permite saber qué lugar ocupaba un animal en la cadena alimentaria.

El resultado llamó la atención de los investigadores: los niveles de nitrógeno pesado eran muy bajos, incluso por debajo de los de otras especies herbívoras con las que convivía, como ovejas o antílopes. Tampoco aparecieron señales de consumo de pescado, pese a que algunos ejemplares vivían cerca de zonas costeras y ríos.

La hipótesis del equipo es que esta dieta basada en recursos vegetales pudo ser una forma de evitar competir con grandes depredadores del norte de África, como leones, leopardos o hienas. Mientras ellos ocupaban el papel de cazadores, el oso del Atlas habría encontrado su propio espacio alimentándose de plantas, posiblemente leguminosas y brezos.

La investigación parte de la tesis doctoral de Shaymae Iken y cuenta con la participación de las investigadoras de la UDC Aurora Grandal-d’Anglade y Gloria María González Fortes, del Grupo CULXEO. Los resultados fueron publicados en la revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology y también reseñados por Science.

El hallazgo permite conocer mejor la vida de este oso desaparecido y muestra hasta qué punto una misma especie puede adaptarse de formas muy diferentes según el lugar en el que vive.

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