Roberto Vila (CIG): 'Si una empresa reclama las pérdidas de una huelga, es porque reconoce que tuvo éxito'

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El responsable de Comercio de la CIG en A Coruña sostiene que la negociación del convenio de alimentación sigue bloqueada, defiende que los sindicatos han rebajado sus exigencias y asegura que la demanda de 1,25 millones presentada por Gadis evidencia el impacto de las movilizaciones
ROBERTO VILA cig comercio alimentacion
18 Jul 2026

Por Noelia Uceira

La negociación del convenio del comercio de alimentación de la provincia de A Coruña atraviesa uno de sus momentos más tensos. Mientras continúan las movilizaciones y Gadis reclama 1,25 millones de euros por los efectos de la huelga, el responsable de Comercio de la CIG en la comarca de A Coruña, Roberto Vila, analiza el estado de las conversaciones, defiende las reivindicaciones sindicales y sostiene que el conflicto no se resolverá sin un cambio de postura de la patronal.

¿En qué punto está ahora mismo la negociación del convenio?

La negociación sigue prácticamente bloqueada. Acabamos de celebrar la décima reunión y no ha habido ningún avance sustancial porque la oferta que mantiene la patronal continúa siendo insuficiente y está muy lejos de lo que demandan los trabajadores.

Tras ese encuentro, la patronal solicitó una nueva mediación a través del Consejo Gallego de Relaciones Laborales. Ahora los cuatro sindicatos que participamos en la negociación valoraremos si aceptamos esa propuesta. Siempre estamos dispuestos a negociar, pero para que una mediación tenga sentido tiene que existir una voluntad real de acercar posturas.

¿Qué está impidiendo alcanzar un acuerdo entre sindicatos y patronal?

El principal problema es que la patronal no quiere entrar a negociar las cuestiones que realmente preocupan a los trabajadores. No estamos hablando únicamente de salarios, sino también de conciliación, reducción de jornada, descansos, licencias y de un convenio que permita desarrollar este trabajo con unas condiciones dignas.

Ellos sostienen que nuestras reivindicaciones pondrían en riesgo la viabilidad de las empresas porque existen otras cadenas que pagan menos. Nosotros no compartimos ese argumento. Hay empresas del mismo sector que ofrecen mejores condiciones y siguen siendo perfectamente viables. Además, hablamos de compañías que obtienen beneficios importantes año tras año, por lo que creemos que estas mejoras son perfectamente asumibles.

Más allá del salario, ¿qué es lo que están reclamando los trabajadores del sector?

A veces el debate se centra exclusivamente en cuánto se cobra, pero el conflicto va mucho más allá. Los trabajadores quieren poder conciliar su vida laboral y familiar, disponer de descansos adecuados, reducir una jornada que sigue siendo muy elevada y contar con unas condiciones acordes al esfuerzo que realizan cada día.

También defendemos que el convenio debe adaptarse a la realidad actual. El coste de la vida ha aumentado mucho durante los últimos años y las condiciones laborales no han evolucionado al mismo ritmo. Lo que buscamos es un convenio que dignifique el sector en su conjunto y no únicamente una actualización salarial.

¿Cuáles son las principales quejas que os trasladan las plantillas?

La primera sigue siendo el salario. Muchos trabajadores nos dicen que les cuesta llegar a final de mes y que, pese a llevar años en la empresa, tienen dificultades para mantener su poder adquisitivo. Es una preocupación constante, especialmente entre quienes llevan toda una vida trabajando en el sector y dependen exclusivamente de ese sueldo.

Pero también existe otra queja muy repetida: la carga de trabajo. Cada vez se cubren menos las vacantes y las ausencias, por lo que quienes permanecen en plantilla tienen que asumir más tareas. Esa sensación de trabajar más con menos personal está muy extendida tanto en supermercados como en centros logísticos.

También insistís en el reconocimiento de la antigüedad. ¿Por qué consideráis que es una cuestión clave?

Porque creemos que la experiencia tiene que tener un reconocimiento real. Hoy en día la antigüedad apenas se recompensa y hay personas que llevan veinte o treinta años en la empresa sin que eso tenga un reflejo importante en su salario.

Nuestra propuesta inicial era más ambiciosa, pero durante la negociación hemos ido adaptándola. Ahora planteamos un complemento para quienes lleven veinte años en la empresa. Nos parece una medida razonable y, además, existen convenios como el de Pontevedra donde la experiencia se remunera mucho mejor y las empresas siguen funcionando con normalidad.

Los trabajadores hablan también de una mayor carga de trabajo. ¿Cómo ha cambiado el día a día en supermercados y centros logísticos durante los últimos años?

Ha cambiado mucho. La percepción general es que cada vez hay menos contratación para cubrir bajas, vacaciones o vacantes y eso obliga a quienes siguen en plantilla a asumir un volumen de trabajo mucho mayor.

Los trabajadores sienten que tienen que sacar adelante el mismo trabajo, o incluso más, con menos personal. Esa situación acaba generando estrés, desgaste y dificulta todavía más la conciliación. Es una realidad que nos trasladan de forma constante desde distintos centros de trabajo y que también debería formar parte de la negociación del convenio.

Las huelgas han tenido un seguimiento importante. ¿Qué lectura hacéis de esa respuesta por parte de los trabajadores?

La valoración es muy positiva porque demuestra que el malestar en el sector es real. Desde el primer momento hemos sentido un respaldo muy importante por parte de las plantillas y ese apoyo no ha disminuido con el paso de las semanas. Acudimos a las reuniones de negociación con la tranquilidad de saber que los trabajadores conocen las reivindicaciones y las respaldan.

También creemos que las distintas comunicaciones que han ido realizando las empresas durante el conflicto no han cambiado esa percepción. La gente sabe perfectamente cuáles son las reivindicaciones que se están defendiendo y entiende que las movilizaciones responden a problemas que llevan años arrastrándose en el sector.

Gadis reclama 1,25 millones de euros por las pérdidas derivadas de las jornadas de huelga. ¿Cómo valoráis esa demanda?

Nos parece una decisión que no tiene fundamento y que responde más a una estrategia dentro del conflicto que a otra cosa. Lo primero que pone de manifiesto esa reclamación es que la huelga tuvo un impacto importante. Si una empresa reclama las pérdidas económicas derivadas de los paros, está reconociendo, de alguna manera, que la movilización fue un éxito y que consiguió el efecto que perseguía.

Además, la empresa sostiene que la huelga fue ilegal y abusiva, algo con lo que no estamos de acuerdo. Entendemos que se desarrolló dentro de la legalidad y que esta demanda pretende introducir presión en plena negociación del convenio. Nosotros no vamos a entrar en ese juego y seguiremos centrados en defender las reivindicaciones de los trabajadores.

¿Creéis que esa demanda puede influir en la negociación del convenio?

Es evidente que no ayuda. De hecho, ese asunto se puso sobre la mesa en la última reunión de negociación y trasladamos que este tipo de decisiones solo sirven para dificultar todavía más el diálogo.

Nosotros entendemos que forma parte de una estrategia empresarial, pero creemos que puede provocar el efecto contrario al que buscan. Los trabajadores conocen lo que está ocurriendo y este tipo de actuaciones generan todavía más malestar entre las plantillas, cuando lo que debería hacerse es intentar acercar posturas para resolver el conflicto.

Decís que habéis rebajado parte de vuestras reivindicaciones iniciales para tratar de acercar posturas. ¿En qué punto está ahora mismo vuestra propuesta?

Cuando comienza una negociación es normal presentar una plataforma amplia. La nuestra incluía muchas medidas porque queríamos abrir el debate sobre todas las cuestiones que afectan al sector. A medida que avanzaron las reuniones fuimos centrando las reivindicaciones y dejando sobre la mesa aquello que consideramos prioritario.

En este momento estamos negociando cuestiones fundamentales: los salarios, el reconocimiento de la antigüedad, la compensación del trabajo en domingos, la reducción de la jornada anual y los descansos, entre otros aspectos. Creemos que ya no estamos hablando de una plataforma de máximos, sino de unas reivindicaciones razonables y perfectamente asumibles para empresas de este tamaño.

¿La CIG sigue defendiendo un convenio autonómico para el comercio de alimentación?

Sí. Nosotros creemos que lo lógico sería avanzar hacia un convenio gallego que iguale las condiciones de los trabajadores con independencia de la provincia en la que desarrollen su actividad. Ahora mismo existen diferencias importantes entre convenios provinciales y eso provoca desigualdades entre personas que realizan el mismo trabajo. Un convenio autonómico permitiría homogeneizar derechos y condiciones laborales para todo el sector en Galicia, aunque somos conscientes de que es un objetivo que requiere el acuerdo de todas las partes.

¿Qué tendría que ocurrir para que pudiera alcanzarse un acuerdo y desconvocar las próximas jornadas de huelga?

La voluntad de negociar siempre ha existido por nuestra parte. De hecho, la propuesta que tenemos ahora sobre la mesa no es la misma que presentamos al principio del conflicto porque hemos ido adaptando nuestras reivindicaciones para intentar facilitar un acuerdo.

Pero para que ese acuerdo llegue también tiene que producirse un movimiento real por parte de la patronal. De momento los avances que hemos visto son mínimos y no permiten hablar de un acercamiento suficiente. Para desconvocar las huelgas tendría que existir, al menos, un preacuerdo que demostrara que las empresas están dispuestas a responder a las principales demandas de los trabajadores. Si eso no ocurre, lo normal es que el conflicto continúe.

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