Los vecinos de Orzán-Pescadería vuelven a cargar contra el botellón y el ruido tras la campaña municipal del ocio nocturno

La Asociación de Vecinos de Orzán-Pescadería cierra el balance de este Carnaval con un mensaje directo a la alcaldesa, Inés Rey: ‘el botellón SÍ EXISTE’. El colectivo señala como ejemplo el pasadizo que conecta las calles Orzán y Cordelería, un punto en el que, aseguran, el ruido se multiplica hasta hacerse 'inimaginable', y advierten de que no es un problema exclusivo de estas fechas.
La crítica llega apenas unas semanas después de que el Ayuntamiento presentase la campaña ‘Este é o teu sinal’, diseñada para mejorar la convivencia en las zonas de ocio nocturno y resumida en tres ideas: no hacer ruido en la calle, no salir de los locales con bebidas y no orinar en portales o espacios públicos. La iniciativa incluye materiales como carteles, posavasos, vinilos, bolsas y adhesivos, además de acciones a pie de calle con equipos informativos durante los fines de semana.
Según los datos difundidos en los primeros días del despliegue, dos equipos recorrieron puntos del centro entre las 21.00 y las 2.00 horas y repartieron más de 2.000 bolsas reutilizables, folletos y pegatinas. El propio Ayuntamiento enmarcó la campaña en un plan para compatibilizar el disfrute de la noche con el derecho al descanso y avanzó que se repetiría en los próximos fines de semana.
‘Propaganda’ frente a un problema que, dicen, no cambia
Pero en Orzán-Pescadería la lectura es otra. La asociación sostiene que no vio a nadie con las bolsas en su calle e ironiza con que la campaña es una copia de una anterior. Lo que sí ven, recalcan, es gente refugiándose en el pasadizo cuando llueve y noches que acaban con el vecindario “sin poder dormir”, con un impacto que vinculan directamente con la salud.
No es la primera vez que el colectivo pone el foco en Cordelería. Ya en noviembre de 2025 advirtió de que el botellón y el ruido nocturno seguían presentes y puso en duda el discurso municipal de que el fenómeno estaba superado.
El debate, además, se enmarca en un contexto en el que Ayuntamiento, hostelería y vecinos llevan meses hablando de cambios normativos y medidas para reducir las molestias. Hay información pública sobre la creación de una mesa técnica y sobre el intento de actualizar la ordenanza de ruidos, mientras las asociaciones reclaman más garantías para el derecho al descanso.
La pregunta que deja en el aire Orzán-Pescadería es incómoda: si el problema es estructural y se repite fin de semana tras fin de semana, basta con apelar al civismo. El vecindario pide 'recursos' y menos banalización, y vuelve a exigir actuaciones más contundentes para que la realidad no se coma la campaña.