Fin a dos honores del franquismo y cambio de calles para aplicar la memoria democrática

Culleredo quiere cerrar una parte de su callejero y de sus reconocimientos públicos ligados al franquismo. El gobierno local llevará al pleno del 31 de marzo la retirada de la condición de hijos adoptivos a Ricardo Catoira Garaboa y Diego Salas Pombo, así como el cambio de nombre de dos calles del municipio, en una decisión que el ejecutivo encuadra en el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. La norma estatal considera contrarias a la memoria democrática las referencias en el callejero y las menciones honoríficas que exalten la sublevación militar, la dictadura o a sus responsables.
La propuesta municipal pone el foco en dos perfiles estrechamente vinculados al régimen. En el caso de Ricardo Catoira, la justicia ya lo situó en el entorno más próximo de Franco al recoger en la sentencia del Pazo de Meirás su relación directa con el dictador y su papel dentro de la estructura de la Casa Civil. Diego Salas, por su parte, ocupó cargos destacados dentro del aparato falangista y fue procurador en las Cortes franquistas, una trayectoria que ahora el Ayuntamiento entiende incompatible con la permanencia de ese reconocimiento honorífico.
La revisión afectará también al callejero. La calle Sanjurjo de Carricarte, en O Burgo, pasaría a llamarse Párroco José Ferreiro, atendiendo así una petición vecinal impulsada hace tiempo por la asociación O Noso Burgo para recordar al antiguo cura de la parroquia. En Liñares, la actual calle Alcalde Narciso Pardo cambiaría a calle Tolerancia, en un gesto con el que el ejecutivo local quiere sustituir una referencia asociada al franquismo por otra ligada a los valores democráticos.
La iniciativa encaja, además, en un contexto en el que la memoria democrática ha ganado peso también en la vida pública de Culleredo. El pasado verano, el Ayuntamiento acogió el acto de homenaje y entrega a las familias de los restos de José Galán Núñez y Manuel Ramiro Souto, dos vecinos de la parroquia de Almeiras, miembros de la guerrilla antifranquista asesinados en 1952. La retirada de estos nombres y honores prolonga ahora esa misma línea de reparación simbólica y revisión del pasado.