El ruido de la AP-9 en Bergondo vuelve a escalar al Congreso con la presión vecinal aún sin respuesta

ACoruñaXa
Mariñán, Miodelo y Guísamo mantienen abierta una reclamación histórica en Bergondo mientras el nuevo cartografiado estatal sigue situando el entorno de la autopista dentro de las zonas de afección acústica
BERGONDO ap9
30 Mar 2026

Las protestas por el ruido de la AP-9 a su paso por Bergondo vuelven a ganar fuerza política. El BNG ha anunciado una nueva iniciativa en el Congreso para reclamar medidas correctoras en Mariñán, Miodelo y Guísamo, tres núcleos que llevan años denunciando el impacto acústico del tráfico y que encuentran ahora un nuevo respaldo en el cartografiado estatal del ruido de la autopista.

El último mapa estratégico elaborado para la AP-9, fechado en septiembre de 2024, mantiene el trazado a su paso por Bergondo dentro de las franjas de afección acústica y sitúa el entorno de Mariñán y Miodelo entre las áreas más expuestas al impacto sonoro de la vía. Esa fotografía técnica refuerza una reclamación que la vecindad sostiene desde hace más de una década: la instalación de barreras acústicas que rebajen el ruido en las viviendas más próximas a la autopista.

La demanda no es nueva. En 2022 ya llegó al Congreso una primera iniciativa sobre la colocación de sistemas antirruido entre Mariñán y Miodelo, y en enero de 2024 el BNG registró una proposición no de ley en la que ampliaba la reclamación también a Guísamo. En aquel texto, la formación advertía de que los residentes en este último lugar percibían un aumento del ruido tras la última reparación del firme y pedía al Ministerio de Transportes tanto barreras acústicas como una revisión de las causas de ese incremento.

La respuesta del Gobierno, en junio de 2024, fue que estaba redactando un nuevo mapa estratégico de ruido para actualizar la huella sonora de la AP-9 y fijar actuaciones prioritarias en Bergondo y en otros municipios colindantes. Ese documento ya existe y, lejos de cerrar el debate, le da nuevo combustible. Con ese aval técnico sobre la mesa, la reclamación vecinal regresa ahora al foco político con la misma exigencia de fondo que lleva años pendiente: pasar del diagnóstico a las obras de protección acústica.

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