El agujero de 16 millones en las cuentas municipales sacude el pacto presupuestario en María Pita

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El BNG advierte de que la continuidad del acuerdo para 2026 dependerá de cómo el Gobierno local corrija el desfase detectado en la liquidación de 2025, mientras el ejecutivo atribuye el remanente negativo de 9,6 millones a la amortización de 22 millones de deuda
A CORUÑA bng avia veira
9 Apr 2026

La situación económica del Ayuntamiento de A Coruña ha entrado en una zona de máxima tensión política. El pleno de este jueves evidenció el choque abierto entre el Gobierno local y el BNG en torno a la liquidación del presupuesto de 2025, después de que el grupo nacionalista pusiese el foco en un resultado presupuestario negativo de más de 16 millones de euros antes de ajustes y en un remanente de tesorería para gastos generales también en rojo, situado en 9,6 millones.

El alcance político del episodio va más allá de la discusión contable. Francisco Jorquera vinculó de forma expresa la vigencia del acuerdo presupuestario de 2026 a la manera en que el ejecutivo de Inés Rey resuelva este desfase. Según el BNG, durante la negociación de las cuentas de este año, que ascienden a 375.327.516,56 euros, en ningún momento se les advirtió de que la liquidación de 2025 podría traer consigo la necesidad de medidas de reequilibrio financiero, una circunstancia que ahora deja el pacto bajo revisión.

La respuesta del Gobierno local llegó de la mano de José Manuel Lage, que defendió la 'salud financiera' del Ayuntamiento y situó el origen del saldo negativo de la tesorería en la decisión de amortizar 22 millones de euros de deuda municipal, cuando inicialmente estaban previstos 10 millones. El portavoz municipal admitió que, si fuese necesario, se hablará de ajustes, aunque sostiene que esa eventual corrección no afectará ni a las inversiones previstas ni a los servicios públicos.

La controversia reabre, además, un precedente reciente en las cuentas de María Pita. El pleno ya aprobó el 5 de junio de 2025 un Plan Económico-Financiero 2025-2026, avalado por PSOE y BNG, después de que la liquidación de 2024 constatase el incumplimiento de la regla de gasto. Aquel documento no fijaba recortes inmediatos, pero sí advertía de la necesidad de control y vigilancia continuada sobre la ejecución del presupuesto y contemplaba la posibilidad de declarar la no disponibilidad de determinados créditos si aparecían desviaciones respecto a las previsiones.

Con este telón de fondo, el debate municipal entra en una fase delicada. Ya no está solo en discusión el tamaño real del agujero detectado en la liquidación de 2025, sino también la confianza entre las fuerzas que hicieron posibles las cuentas de este ejercicio y la capacidad del Gobierno local para reconducir la situación sin comprometer la inversión anunciada. El choque entre socialistas y nacionalistas deja así abierta una frente política de primer nivel en torno a la estabilidad económica del Ayuntamiento.

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