Crece el malestar vecinal por el largo corte de la carretera de Lois en Oza Cesuras

Los vecinos del entorno de San Pedro de Oza, en Oza Cesuras, vuelve a alzar la voz por el prolongado corte de la carretera de Lois, en el tramo comprendido entre Os Lagos y San Pedro de Oza. El cierre, comunicado inicialmente a finales de noviembre por la rotura de una tubería, sigue generando malestar entre los residentes, que aseguran que la situación se prolonga ya desde hace meses sin una solución definitiva.
Las quejas se centran especialmente en las dificultades de acceso a las viviendas situadas en la zona de la iglesia de San Pedro de Oza. Según relatan varios vecinos, la interrupción del tráfico les obliga a modificar sus desplazamientos diarios y a utilizar vías alternativas más largas o estrechas, con el consiguiente aumento de tiempo, combustible y riesgo en la circulación.
Uno de los puntos que más preocupación provoca es la carretera por la que se accede desde la zona de la panadería, usada por parte de los vecinos para bajar hacia las casas. Los residentes advierten de que en algunos tramos apenas hay anchura para un vehículo y señalan especialmente el paso sobre la vía del ferrocarril, donde denuncian escasa visibilidad y espacio insuficiente para el cruce de dos coches.
La tensión creció en los últimos días después de que una vecina relatase que estuvo a punto de sufrir un accidente frontal en ese punto. Según su versión, mientras circulaba por el paso estrecho apareció otro vehículo en sentido contrario a gran velocidad, una situación que, afirma, no terminó en impacto 'de milagro'.
El Ayuntamiento de Oza Cesuras había indicado en su momento que la carretera de Lois permanecía cortada por el avance de los trabajos y recomendó utilizar itinerarios alternativos como Montelongo, A Estación y la carretera de Parada. Sin embargo, los residentes reclaman ahora más información sobre el estado real de la intervención, los plazos previstos para la reapertura y las medidas de seguridad en los desvíos mientras dure el corte.
Entre las críticas también se repite la sensación de falta de agilidad en las obras. Los vecinos sostienen que se trata de un tramo corto, de unos 200 metros, pero con una gran importancia para la movilidad diaria de quienes viven pasada la iglesia de San Pedro de Oza. 'Estamos obligados a dar vueltas enormes para llegar a casa o para ir a trabajar', lamentan.
Los afectados piden una respuesta urgente para evitar que el problema se cronifique todavía más y reclaman que se garantice un acceso seguro a las viviendas. Advierten de que el uso continuado de vías estrechas como alternativa aumenta el riesgo de accidentes y consideran que, tras varios meses de molestias, es necesario acelerar la reparación o habilitar una solución provisional más segura.