Los vecinos de Monte Mero llevan su preocupación por la vivienda a una jornada con Inés Rey y Adrián Fernández

La crisis de la vivienda bajó este jueves del plano general al caso más incómodo e inmediato de la ciudad. La jornada celebrada en la Casa do Pobo, convocada en torno al debate sobre políticas públicas y sobre la contraposición entre el modelo vasco y la estrategia de la Xunta, acabó incorporando también la voz de los vecinos de Monte Mero, presentes en el encuentro para trasladar su inquietud por el futuro de sus casas y por la evolución del proyecto urbanístico previsto en ese entorno.
Su presencia llega en un momento especialmente sensible. El proyecto de interés autonómico de Monte Mero salió a información pública en el DOG el 1 de abril y contempla la creación de suelo para 4.397 viviendas, de las que el 80,07 por ciento serán protegidas. La actuación prevé un nuevo barrio para alrededor de 13.000 habitantes, con una inversión autonómica anunciada de 66 millones de euros y con un plazo de exposición pública de 15 días naturales.
Pero detrás de esas cifras hay un conflicto vecinal que sigue sin cerrarse. El desarrollo afecta a viviendas ya existentes y a familias que llevan semanas reclamando garantías reales sobre el realojo, las tasaciones y las condiciones económicas que se les plantean. Las informaciones conocidas en estos días sitúan en torno a 38 las casas afectadas directamente y en cerca de 200 las personas impactadas por una operación que, para la Administración autonómica, es estratégica, pero que para los residentes sigue dejando más dudas que certezas.
En ese contexto, la referencia al modelo vasco sirvió como contraste político y también técnico. Adrián Fernández es el portavoz de Vivienda en el Parlamento Vasco y viene defendiendo medidas de intervención pública para movilizar pisos vacíos, entre ellas programas específicos y la compra de inmuebles desocupados. Frente a ese enfoque, A Coruña llega al debate con una hoja de ruta propia que incluye la construcción de 50 viviendas de alquiler social en Xuxán, otras 11 viviendas protegidas en Adelaida Muro y una Mesa Sectorial de Vivienda que sigue analizando la evolución del mercado residencial en la ciudad. El encuentro de ayer dejó así una conclusión clara: el debate sobre la vivienda ya no se mueve solo entre modelos teóricos, sino también entre nombres y apellidos concretos, como los de las familias de Monte Mero.