Las luchas de Honduras y Galicia estrechan lazos tras la visita de las 'Mulleres Bravas'

La visita de las activistas hondureñas Maigra Guevara y María Esther Velásquez llega este martes a su fin tras ocho días en Galicia marcados por los intercambios, las alianzas y la defensa compartida del territorio. Su presencia ha formado parte del proyecto 'Mulleres Bravas de Honduras e Galicia', impulsado por Amigas da Terra Galicia y Enxeñería Sen Fronteiras Galicia con financiación de la Cooperación Galega de la Xunta y con la colaboración de Agareso, una iniciativa centrada en conectar las luchas ambientales y sociales de ambos territorios.
Uno de los encuentros más simbólicos de su estancia fue el mantenido con las mariscadoras del río Anllóns, en Bergantiños, donde salieron a la luz paralelismos entre los problemas que afectan a las comunidades costeras gallegas y a las defensoras de la tierra en Honduras. Las conversaciones giraron en torno a la presión sobre los recursos naturales, la contaminación del agua y las dificultades para sostener medios de vida ligados al territorio, pero también a la capacidad de organización de las mujeres para hacer frente a esas amenazas. La visita sirvió así para reforzar una idea que atraviesa todo el proyecto: que, pese a la distancia, las luchas por el agua, por la tierra y por la vida comparten muchos puntos en común.
A lo largo de la semana, Guevara y Velásquez participaron también en encuentros con estudiantado universitario, colectivos feministas, trabajadoras del hogar y entidades sociales de diferentes ciudades gallegas. La agenda incluyó actividades en Santiago, A Coruña, Vigo, Vilagarcía, Lalín y Bergantiños, en un recorrido que buscó tejer redes entre mujeres defensoras y compartir experiencias de resistencia, cuidados y organización comunitaria.
La estancia se cierra con un balance claramente político y humano. Las promotoras de la iniciativa destacan que el programa vuelve a demostrar la fuerza de las alianzas internacionales entre mujeres que luchan por la defensa del territorio y de los derechos colectivos. Galicia queda así un poco más conectada con las reivindicaciones del Sur Global, mientras las activistas regresan a Honduras con una red de apoyos construida desde la cercanía y el reconocimiento mutuo.