La voz de los alcaldes: Alberto Platas Álvarez, alcalde de Aranga

Alberto pone el foco en lo que considera el núcleo de la política municipal en un ayuntamiento rural: mejorar servicios e infraestructuras para que la gente no se marche y para atraer a nuevos vecinos, sin perder la cercanía de 'ser un vecino más'.
¿Cómo se inició en la política y cómo se vinculó a su partido?
Yo inicié mi trayectoria en la política en el ámbito municipal y dentro del Partido Popular. Estuve dos mandatos como número dos del equipo de gobierno, ejerciendo de teniente de alcalde, y ahí fue donde aprendí el día a día real del Concello y las necesidades que tiene Aranga.
¿Cómo dio el salto y recibió el impulso para ser alcalde?
El salto llegó en 2011: el alcalde que había enfermó y falleció, y yo, al ser el número dos, tuve que coger el relevo y presentarme como candidato. Desde aquel momento fui renovando mayorías y, a día de hoy, sigo como alcalde en el cuarto mandato.
A nivel personal, ¿qué sacrificios supone formar parte del Gobierno?
El mayor sacrificio es que esto no tiene horario. Soy alcalde 24 horas al día, 365 días al año. Mi teléfono lo tienen prácticamente todos los vecinos y suena en cualquier momento: sábado, domingo, de noche, de madrugada… y yo soy incapaz de dormir con el teléfono apagado. Si pasa algo, se suspende todo y te presentas donde tienes que estar. Esto es muy vocacional, porque si no lo llevas dentro, no lo aguantas.
¿Y beneficios?
Para mí, el beneficio principal es el honor de ser el representante de mis vecinos. Yo me lo tomo como algo personal, porque en las municipales muchas veces se vota a la persona, y cada papeleta con mi nombre es una responsabilidad. Y luego está la satisfacción de cuando luchas por un proyecto, una subvención o una mejora que te pide la gente (o que tú crees que va a mejorar su vida) y lo consigues: es muy satisfactorio y te motiva a seguir.
¿Cómo equilibra la vida pública y la privada?
Yo vivo aquí, en el propio concello, y hago vida normal: soy un vecino más. Ahora bien, la realidad es que hay reuniones y muchas cosas, y tienes que priorizar el trabajo frente a la vida personal. Si hay una incidencia, una desgracia o el fallecimiento de un vecino, eso va por delante de cualquier plan particular.
¿Cuáles son sus objetivos a nivel político?
Mi objetivo principal es consolidar población. El rural está cayendo en picado y aquí no hay varita mágica, pero yo tengo claro el camino: dar facilidades y prestar servicios para que la gente joven no se marche y atraer gente de otros concellos para que vengan a vivir a Aranga.
Y si renueva en la Alcaldía, ¿cuáles son las principales actuaciones previstas?
Yo siempre digo que esto lo decidirán los vecinos, y que hablar de actuaciones concretas con tanta antelación es pronto. Lo que sí tengo claro es que estamos centrados en cumplir los objetivos que teníamos en mente y en no defraudar a la gente: seguir trabajando para sumar servicios y mejorar el Concello, que es lo que acaba fijando población.
¿Cuáles son las principales líneas de su programa?
La línea es muy clara: que el Concello vaya a mejor, dar cada día más servicios y mejorar las infraestructuras municipales. Hablamos de cosas muy pegadas al territorio: traídas de agua, estructuras viarias, arreglo de locales sociales, aulas de informática… y también servicios que hoy ya son básicos, como internet, porque es lo que hace que vivir en el rural sea viable.
¿Cuáles considera que son las principales necesidades en su concello?
La necesidad de fondo es la misma: mantener y atraer vecindad, y eso depende de tener servicios y calidad de vida. Aranga tiene una ventaja: estamos muy bien comunicados, a unos 20 minutos de la ciudad de A Coruña, y la autovía A-6 atraviesa el concello. Eso permite que mucha gente viva aquí y vaya a trabajar a la ciudad, buscando tranquilidad y mejor vida. Y desde la pandemia notamos movimiento: se empezaron a vender más casas, así que todavía cobra más importancia seguir dotando al concello de servicios básicos.
¿De qué proyectos se siente más orgulloso?
Es difícil quedarse con uno solo. Yo estoy orgulloso del conjunto de cosas que se fueron haciendo: desde el campo de tiro hasta actuaciones en traídas de agua, viarios, y mejoras en infraestructuras municipales como locales sociales y aulas de informática. Más que un proyecto concreto, yo me quedo con que el Concello vaya a mejor y la gente se sienta cómoda viviendo aquí.
¿Qué le gustaría que los vecinos viesen en usted como alcalde?
Me gustaría que me vieran con la máxima cercanía, como un vecino más al que se puede llamar si pasa algo. A mí me llaman para todo, incluso para avisar de un fuego en el monte, y yo entiendo que esa confianza también forma parte de mi papel como alcalde.
¿Cómo es su relación con la oposición?
Yo no tengo ningún problema: si la oposición me hace una propuesta que beneficie a mi concello y a mis vecinos, lo tengo claro, adelante. Porque cuatro ojos ven más que dos y nadie es perfecto. Y al revés también: si hay algo que pueda perjudicar a Aranga, yo voy a estar con mis vecinos por delante de cualquier sigla; no voy a tomar una decisión por “culpa del partido” que les haga daño.
EN CLAVE PERSOAL
- Edad, estado civil y familiar
Tengo 49 años, estoy divorciado y no tengo hijos. - Profesión y formación
Fui autónomo en la hostelería toda la vida hasta 2014. Llegué a compatibilizar la Alcaldía con la gestión del negocio familiar. - Y si no fueras alcalde, ¿qué te gustaría ser?
Me quedaría en la hostelería, no cambiaría de profesión. - ¿Qué querías ser de mayor?
La verdad es que siempre me vi en la hostelería. Desde niño estuve de cara al público, tratando con la gente, así que era lo más natural para mí. - ¿Qué haces para desconectar?
Estar en casa y descansar la cabeza. - Una virtud y un defecto
Una virtud es que creo que tengo el don de saber tratar con la gente, porque fue mi trabajo toda la vida; y un defecto, sin duda, es que confío demasiado. - Un libro
No soy nada de lectura, la verdad. - Una película
No tengo una película favorita clara. - Un grupo de música/cantante
De música me gusta la que está en español, para entender la letra, y después me vale casi todo. - Una afición
El bricolaje. - Un lugar que visitar
Yo recomiendo el mirador de Vieiro, en Aranga. Desde allí se ve media provincia y es una maravilla para entender lo que tenemos aquí. - Una comida y una bebida
La bebida la tengo clarísima: Coca-Cola. Y de comida, un buen chuletón me parece un manjar. - Un personaje admirado
Yo admiro a mi niña, es la persona que más aprecio y la que me da la vida. - Una posesión preciada
Lo más preciado para mí es mi vivienda. Tener un techo para mí es sagrado. - Un deseo
Mi deseo es salud, poder tener muchos años de vida con salud para disfrutar del día a día. - Algo para olvidar
Si pudiera borrar algo, serían malas cosas que pasaron, como la muerte de mi padre. - ¿Qué es lo que más valora en una persona?
Que tenga palabra, que lo que diga vaya a misa. - Un desafío pendiente
Un reto personal que tenía marcado era dejar de fumar: llevo siete meses y estoy en esa lucha hasta dejarlo del todo. A nivel alcaldía, lo que comenté antes, seguir mejorando Aranga. - ¿Dónde te ves en cinco años?
Me veo en el mismo lugar que ahora y, si puede ser, siguiendo como alcalde, feliz hasta la jubilación.