La pérdida de vuelos y la incertidumbre sobre la terminal elevan la presión sobre el futuro de Alvedro

El aeropuerto de Alvedro volvió a situarse en el centro del debate político e institucional en el área coruñesa después de que el PP de A Coruña mantuviese un encuentro con representantes de Alvedro Vuela Más Alto. En esa reunión, el colectivo trasladó su preocupación por el rumbo de la infraestructura, en un momento marcado tanto por la incertidumbre sobre las inversiones previstas para la terminal como por la pérdida de conexiones consideradas estratégicas para la ciudad.
Entre las principales cuestiones planteadas figura la ausencia, en la planificación aeroportuaria del próximo periodo, de la ampliación integral de la terminal recogida en el Plan Director aprobado en 2022. Desde los sectores que vienen reclamando una actuación de mayor alcance se considera insuficiente la intervención prevista para la zona de embarque, al entender que no resuelve las limitaciones de espacio y capacidad que arrastra el aeropuerto coruñés.
A esa preocupación por la infraestructura se sumó en las últimas semanas la supresión de las rutas con Málaga y Valencia a partir de abril, una situación que reabrió el choque político sobre la conectividad de Alvedro y sobre la capacidad de las administraciones para mantener destinos clave. El debate se amplió además al futuro de otras conexiones y a la necesidad de definir una estrategia estable que evite una nueva pérdida de peso del aeropuerto coruñés en el conjunto del noroeste peninsular.
El escenario contrasta con el comportamiento del tráfico aéreo. Alvedro cerró 2025 con 1.292.166 pasajeros y 16.251 operaciones, lo que supuso un incremento tanto de usuarios como de movimientos con respecto al año anterior. Esos datos reforzaron la idea de que el crecimiento de la demanda no está encontrando, por ahora, una respuesta equivalente ni en inversiones ni en conectividad.
Con este telón de fondo, la reunión entre el PP y Alvedro Vuela Más Alto sirvió para intensificar la presión sobre las administraciones. El debate en torno al aeropuerto ya no se limita a ganar pasajeros, sino a garantizar que ese avance se traduzca también en mejores instalaciones, más rutas y una planificación capaz de responder a las necesidades reales del área coruñesa.