La oposición habla: A Coruña

Por Amanda Fernández
El Ayuntamiento de A Coruña cuenta con una oposición al Gobierno local conformada por el grupo municipal del Partido Popular y del Bloque Nacionalista Galego. Conocemos de cerca a Miguel Lorenzo, portavoz del Partido Popular, y a Francisco Jorquera, portavoz del Bloque Nacionalista Galego.
¿Cómo se iniciaron en política y se vincularon a sus respectivos partidos? En el caso de Miguel Lorenzo (PP) estudió la carrera de Derecho con Alberto Núñez Feijóo y Carlos Negreira, quien fue alcalde de A Coruña entre 2011 y 2015. “Cuando se presentó por primera vez a la Alcaldía me llamó para ir en su lista porque además de conocerme personalmente, también sabía de mi labor como voluntario en entidades sociales como Padre Rubinos”, comenta, ya que hasta ese momento no había tenido vinculación con la política, pese a que siempre le interesó.
Francisco Jorquera (BNG) reconoce que se interesó en la política desde muy joven y vivió con mucha intensidad el movimiento estudiantil nacionalista, en concreto en el Instituto Zaleta. “En el BNG milito desde su fundación, que fue precisamente en nuestra ciudad, en septiembre de 1982”, traslada.
MIGUEL LORENZO (PP)
El popular Miguel Lorenzo forma parte de la política local de A Coruña desde 2007, año en que fue elegido concejal. En 2011, tras la victoria del PP en las municipales, asumió la responsabilidad de los Servicios Sociales municipales. Posteriormente, en 2015, fue elegido diputado en el Congreso y después senador, desde donde siguió trabajando en defensa de los intereses de la ciudad. En 2022, retomó su cargo como concejal, asumiendo además la portavocía del grupo municipal y convirtiéndose en candidato a la Alcaldía.
Para Lorenzo, el papel de la oposición en el Ayuntamiento se fundamenta en dos cuestiones. Primero, en el control y la fiscalización del trabajo del Gobierno municipal. Segundo, en denunciar y trasladar al Gobierno municipal mediante iniciativas (preguntas, mociones, ruegos, etc.) los problemas e inquietudes de los vecinos y asociaciones tras escucharlos. Más allá del caso concreto de A Coruña, sostiene que la oposición en cualquier ayuntamiento debe priorizar los intereses de los ciudadanos sobre cualquier otra consideración.

Traslada que el PP de A Coruña cuenta con un amplio número de comisiones sectoriales y de comités de barrio que son los ojos y los oídos del grupo municipal. “Trabajamos juntos y de forma coordinada para atender las necesidades de nuestros vecinos y así poder acercar soluciones a sus problemas. Somos una maquinaria bien engrasada que permite que el Partido Popular sea el más apoyado por los coruñeses con sus votos elección tras elección porque somos el partido que mejor los defiende y que mejor los representa”, comenta.
Sus objetivos políticos pasan por alcanzar la Alcaldía de A Coruña para gobernar con independencia de ideologías y priorizando el bienestar de la ciudadanía: “Resolviendo sus problemas, ayudando a quien lo está pasando mal, adoptando medidas que permitan a los jóvenes hacer su proyecto de vida en nuestra ciudad con una vivienda digna y un empleo de calidad para que no tengan que irse”.
Si el Partido Popular llegase al Gobierno municipal, Lorenzo se compromete a liderar una administración centrada en los coruñeses, caracterizada por el diálogo constante con todos los sectores de la ciudad. Destaca que uno de sus objetivos sería acabar con el abandono de los barrios, atender las necesidades reales de la vecindad y garantizar que los compromisos adquiridos se cumplan. Lorenzo sostiene: “A Coruña debe volver a despegar, como decía aquel lema de finales de los ochenta que marcó el inicio de una época de esplendor en la ciudad. A Coruña era entonces una ciudad de oportunidades y debe volver a serlo”.
Sobre las relaciones con el equipo de Gobierno indica que en el plano personal son correctas: “Sorprendería por aquellas personas por las que tengo un sincero afecto. En el plano de la política lo más triste es que no hay relación, no nos han llamado en seis años para ningún tema de ciudad a pesar de nuestras ofertas”. Hace hincapié en que son un partido que ha demostrado que en los “temas más importantes (nuevo hospital, intermodal, etc.) se aprobaron gracias a nuestro voto”. A la hora de destacar algo positivo Miguel Lorenzo sobre el equipo de Gobierno actual dice que ha dejado de poner trabas a los grandes proyectos de la Xunta en la ciudad. “Hay que decir que la Alcaldesa es muy generosa con los tiempos de intervención de las portavoces en los plenos”, añade.
FRANCISCO JORQUERA (BNG)
El portavoz del grupo municipal del BNG, Francisco Jorquera, acompaña a la política local también desde joven, como parte muy relevante de la política de ámbito gallego. Desde el punto de vista institucional, participó en la política local de A Coruña de forma directa desde que se incorporó a María Pita como portavoz del grupo municipal del BNG después de las elecciones de 2019.

Traslada que, tal y como lo concibe el BNG, el papel de la oposición es el de control e impulso de la acción del Gobierno local, siempre poniendo por delante los intereses de las coruñesas y coruñeses. Jorquera lo define como un “rol fiscalizador, de crítica de lo que no se hace bien, pero también propositivo”. Hace hincapié: “De hecho, no pocas de las mejores cosas que ha hecho el Gobierno local, por más que las hiciesen con excesivas demoras, se deben a propuestas del BNG”.
Así, considera que su partido ayuda a mejorar la vida en la ciudad escuchando el “muy rico tejido cívico de la ciudad y trasladando sus propuestas y demandas”. Luego, ofreciendo un proyecto a la vecindad “claramente alternativo” al del actual Gobierno local, que destaca, “no se caracteriza por escuchar y atender a las vecinas y vecinos”.
Comprometido con su ciudad, hace un repaso por las principales líneas del programa del BNG en A Coruña: “Las principales líneas van precisamente en la dirección de lograr que A Coruña exprese su potencial en todos los campos, desde el económico hasta el cultural, pasando por el paisajístico o el patrimonial”. Quieren una Coruña para vivir y para trabajar, que lidere el futuro Área Metropolitana y que sea motor económico de Galicia y del norte de la eurorregión Galicia-Norte de Portugal.
Y a la vez quieren y procuran “una ciudad modelo de calidad urbana”, con una movilidad sostenible basada en el transporte público y con una política de vivienda pública que afronte con decisión “la crisis habitacional que padecemos”. Demandan una Coruña verde y limpia que no envíe sus residuos a quemar y que apueste por el reciclaje y reutilización. Remata Jorquera exponiendo: “Una ciudad que combata las desigualdades sociales, crecientes en los últimos tiempos, y acabe con la diferencia entre barrios ricos y barrios empobrecidos. Queremos una Coruña que, orgullosa y consciente de su historia y de su lengua, sea la capital cultural de Galicia, con un Gobierno local que sea el mejor aliado de nuestros creadores y creadoras”.
Reconoce que el BNG practica el diálogo y sus relaciones desde el punto de vista personal son buenas no solo con el Gobierno local, también con el otro grupo de la oposición en María Pita. Ya en el plano político, destaca que es cierto que no confían en este momento en el gobierno de Inés Rey. “Como se acaba de ver en el debate de la cuestión de confianza, está en franca minoría en la Corporación”, indica Jorquera.
Entre las necesidades de la ciudad, el portavoz del BNG expone que está afrontar con decisión la crisis habitacional, “poniendo en práctica una política de vivienda pública digna de tal nombre desde el Ayuntamiento e instando a la Xunta -la administración que ostenta las principales competencias en la materia- a hacer por fin sus deberes en nuestra ciudad”.
Al margen de la vivienda, A Coruña tiene que liderar la articulación del Área Metropolitana para resolver problemas como la “movilidad o incluso el tratamiento de residuos sólidos urbanos”. Además, traslada que el Ayuntamiento debe poner fin a la precariedad en la que se hallan los contratos de los principales servicios públicos que presta a la ciudadanía, desde el transporte urbano hasta la planta de Nostián.
Concluye: “Tenemos por delante el desafío del diseño de la nueva fachada marítima, un diseño que debe garantizar el mantenimiento del puerto como motor económico de A Coruña y la titularidad de los espacios públicos, con la exigencia de la condonación de la deuda por parte del Estado”.