La cuenta general reabre la crisis administrativa y deja la regularización de Cambre lejos de cerrarse

Cambre llega a este mes de abril con un diagnóstico oficial muy duro sobre su situación administrativa. La cuenta general de 2024 ha entrado en exposición pública tras el dictamen de la Comisión Especial de Cuentas del 27 de marzo, reabriendo el foco sobre un problema que lleva años condicionando el funcionamiento municipal.
El informe incorporado a esa documentación desmonta una de las explicaciones políticas más repetidas en los últimos tiempos. La interventora accidental sostiene que la tesis del 'bloqueo administrativo' 'carece de sustento legal' y sitúa la raíz de la crisis en otro punto: la falta de contratación regular en buena parte de los servicios obligatorios del Ayuntamiento. En ese mismo texto advierte de que el retraso en los pagos y la tensión con los proveedores derivan de mantener prestaciones esenciales sin contrato en vigor.
Las cifras dan medida al problema. El informe recoge que durante 2024 y hasta la fecha de su redacción se aprobaron tres expedientes de reconocimiento de obligaciones de ejercicios anteriores por 3.593.168,81 euros, de los que 3.389.119,60 euros correspondían a deudas pendientes de aplicar al presupuesto al cierre de 2023. Más que un atasco puntual, el retrato es el de un Ayuntamiento que fue acumulando pagos sin resolver antes la cobertura contractual de numerosos servicios.
La situación sigue muy presente en el día a día municipal. La convocatoria del último pleno ordinario, celebrado el 26 de marzo, incluía dos nuevos reconocimientos extrajudiciales de crédito por 19.453,87 y 15.541,44 euros. El hecho de que la corporación siga llevando este tipo de expedientes a sesión plenaria deja claro que la limpieza administrativa continúa abierta y que la normalización todavía no ha llegado a su tramo final.
Al mismo tiempo, el actual gobierno local mantiene en marcha la revisión de los contratos verbales heredados. En 2025 ya impulsó expedientes para pedir dictamen sobre la contratación irregular de algunos servicios y, meses después, declaró la nulidad de varios de ellos, entre los que figuran la telefonía, el mantenimiento de las copiadoras, las escuelas de actividad física y salud y las actividades socioculturales. Esos pasos evidencian que el Ayuntamiento trata de poner orden, pero también confirman la dimensión del problema acumulado.
Con este escenario, la foto actual de Cambre combina dos realidades. Por un lado, un documento oficial rechaza que la crisis pueda explicarse por un simple choque administrativo y apunta directamente a la gestión de los contratos. Por otro, la maquinaria municipal sigue ocupada en regularizar servicios, revisar expedientes y sacar adelante pagos atrasados. La cuenta general de 2024 convierte así un viejo conflicto político en una evidencia contable que el Ayuntamiento todavía está lejos de cerrar.