La Casa de la Cultura recupera el universo pictórico de Eduardo Fernández Rivas

La Casa de la Cultura de Sada se ha convertido estas semanas en un escaparate de la obra de Eduardo Fernández Rivas, un creador singular nacido en la villa en 1948 y fallecido en 2016, cuya pintura vuelve ahora al primer plano con una exposición de gran formato abierta durante marzo y abril. La muestra, según recoge la programación municipal, podrá visitarse hasta el 30 de abril y reúne alrededor de 80 piezas reproducidas en lienzo.
La exposición busca acercar al público la amplitud creativa de un artista difícil de encajar en una sola etiqueta. Su trayectoria atravesó la figuración, el retrato, el cubismo y la abstracción, empleando técnicas como el óleo, la acuarela o el dibujo. Esa diversidad formal convive con un estilo reconocible y con una personalidad artística marcada también por su profunda vinculación con el Antiguo Egipto, un campo en el que desarrolló una intensa actividad como investigador y divulgador.
La cita de Sada no se presenta solo como un homenaje, sino también como una oportunidad para corregir un desconocimiento histórico en torno a su figura. Según explica el comisario de la muestra y director de la Casa Museo Rivas, el objetivo pasa por democratizar el acceso a su obra y reivindicar el legado de un autor que expuso en distintos puntos de Galicia y España, pero también en escenarios internacionales como Nueva York o Bolonia.
Esa labor de recuperación de su nombre conecta con la apertura, en septiembre de 2025, de la casa museo instalada en su vivienda natal de Fiunchedo, en Sada, un espacio concebido para conservar y difundir una obra repartida por colecciones y galerías de diferentes lugares. La muestra de la Casa de la Cultura amplía ahora ese camino y acerca al gran público una parte de ese universo creativo con un formato más accesible y divulgativo.
Durante estas semanas, Sada no solo exhibe cuadros. También recupera la memoria de un artista bohemio, culto e internacional que hizo de la pintura el centro de su vida y que, casi diez años después de su muerte, sigue dialogando con el presente a través de la fuerza visual de su obra.