El pleno del viernes pondrá la renuncia al Mundial 2030 en el centro del debate en María Pita

El Ayuntamiento de A Coruña celebrará este viernes 27 de marzo un pleno extraordinario en el que el gobierno local dará explicaciones públicas sobre la renuncia de la ciudad a ser sede del Mundial 2030. La alcaldesa, Inés Rey, confirmó la convocatoria después de la petición formal presentada por el PP, que reclamaba una sesión específica para aclarar los motivos de la retirada y el alcance real de las negociaciones en torno al proyecto de Riazor.
La cita llega once días después de que el Ayuntamiento anunciase, junto al Deportivo y la Diputación, un cambio de rumbo: abandonar la carrera mundialista y priorizar una modernización integral del complejo deportivo de Riazor. El ejecutivo municipal sostiene que asumir las exigencias del torneo obligaría a una operación demasiado gravosa para la ciudad y defiende un plan pensado a largo plazo, centrado en el estadio, en el Palacio de los Deportes y en el resto de instalaciones del entorno, con un uso más amplio que el estrictamente futbolístico.
Ese argumento no ha cerrado la polémica. El PP elevó la presión exigiendo detalles sobre la financiación, los contactos con inversores privados y los motivos por los que la ciudad renunció a una candidatura que ya había figurado entre las opciones españolas. La Xunta también entró en el debate y pidió explicaciones pormenorizadas, además de recordar que tenía comprometido el 25 por ciento de la parte pública de la financiación si el proyecto seguía adelante.
En el ámbito económico tampoco existe una lectura unánime. La Cámara de Comercio pidió prudencia y reclamó evaluar con calma tanto el impacto de la renuncia como el alcance del nuevo acuerdo con club e instituciones, al entender que el Mundial podía funcionar como acelerador de otros asuntos pendientes, como las conexiones del aeropuerto o la movilidad. Así, el pleno del viernes se presenta como la primera gran prueba pública para que el gobierno local trate de cerrar una crisis que, lejos de apagarse, sigue marcando la agenda política coruñesa