El BNG carga contra la precariedad de las emergencias en Culleredo tras dos incendios en viviendas

El BNG de Culleredo ha vuelto a situar en el centro del debate el estado del Servicio Municipal de Emergencias al denunciar una situación de 'total precariedad' y responsabilizar directamente al alcalde, José Ramón Rioboo, de la falta de medios humanos y materiales. La formación sostiene que el servicio arrastra desde hace tiempo una carencia estructural de recursos que impide ofrecer una respuesta adecuada ante incidencias graves.
La crítica llega después de dos incendios registrados en viviendas del municipio en un corto espacio de tiempo. El 26 de febrero ardió una casa unifamiliar en Rutis, en un operativo en el que participaron los bomberos de Arteixo y Betanzos, además de la Policía Local, y en el que un hombre tuvo que ser trasladado al hospital con quemaduras en las piernas. El 4 de marzo se produjo otro fuego en una vivienda de Cabana, en la parroquia de Veiga, donde intervinieron la Policía Local y los bomberos del parque provincial de Arteixo durante varias horas hasta dar por controlado el incendio.
Los nacionalistas vinculan estos episodios con la falta de capacidad operativa del servicio municipal e insisten en que Culleredo, con 31.232 habitantes según los últimos datos oficiales, necesita una cobertura de emergencias acorde con su peso demográfico y su complejidad territorial. En su comunicado, Tono Chouciño advirtió de que 'es tiempo de poner fin a esta precariedad' y reclamó una dotación urgente y suficiente.
La denuncia del BNG no es nueva. Ya en diciembre la formación había alertado de una degradación continuada tanto en Protección Civil como en el Servicio Municipal de Emergencias, llegando a señalar que la agrupación de voluntariado había paralizado su actividad por falta de seguridad y medios. Por su parte, el Ayuntamiento mantiene en sus canales oficiales la referencia a las dependencias de Protección Civil y Seguridad Ciudadana en Rutis, mientras la oposición insiste en que esa estructura formal no se corresponde con la capacidad real de respuesta sobre el terreno.