Club Taekwondo Sada: 'Entrar en una final mundial y estar entre los ocho mejores del mundo sería objetivo cumplido'

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Nacido en 1999 por iniciativa de un grupo de padres, el club alcanzó 360 licencias en 2025, trabaja las cuatro modalidades del taekwondo y afronta su gran reto internacional tras lograr cuatro clasificaciones y reunir a diez deportistas para el Campeonato del Mundo
SADA club taekwondo
1 Mar 2026

El Club Taekwondo Sada ha convertido la palabra Mundial en un punto de llegada y, a la vez, en un nuevo punto de partida. La clasificación internacional no se sostiene solo en un resultado concreto, sino en un modelo construido desde la escuela y la continuidad. El club cuenta con 360 licencias en 2025, cuatro clasificaciones para el Campeonato del Mundo y un total de diez deportistas preparados para competir.

La estructura del club es una de sus señas de identidad. No solo por tamaño, sino por enfoque: trabaja las cuatro modalidades del taekwondo (técnica, combate, exhibición y freestyle), una apuesta que obliga a ordenar la casa con método. La entrenadora y codirectora Sabela Lonja lo resume así: ‘Tenemos el club dividido de dos formas: por un lado están los competidores y por el otro están los practicantes’. En la base, insiste, el objetivo es formar sin quemar etapas: ‘Intentamos que los deportistas enfoquen el taekwondo desde el juego y desde la educación física’.

En Sada, la puerta de entrada es igual para todos. ‘Todo el mundo comienza en las clases generales’, donde se construye la base técnica antes de pensar en resultados. Solo después llega el salto a los equipos de competición, un paso que, como recuerda Sabela, ‘hay que llegar con un nivel’. La especialización se entiende como consecuencia, no como atajo.

El modelo se apoya también en la constancia del día a día. ‘La escuela está abierta de lunes a sábado’, con clases para todas las edades, grupos de competición por modalidades y opciones para adultos. Es un ritmo que permite convivir a la cantera con el alto rendimiento, y que convierte el club en una pequeña estructura deportiva que no se apaga a mitad de semana.

Cuando el objetivo es internacional, la exigencia sube un peldaño más. ‘El grupo de competición tiene que tener su vida a disposición del deporte’, explica Sabela. Habla de disciplina, descanso y alimentación, y de un calendario que ocupa fines de semana y festivos. Incluso en el Carnaval entra en esa negociación: 'este año, cuenta, no pudieron librarlo porque el campeonato caía esa misma semana'.

La preparación mental forma parte del mismo paquete. En el club se compite desde edades tempranas (hay niños de 2, 3 y 4 años en clases y la competición arranca en torno a los 7), lo que hace que rutinas precompetición y manejo del estrés se interioricen pronto. Pero el discurso es realista: ‘El resultado no depende solo de ti. Los demás también entrenan’. La meta es rendir al máximo sin que el marcador dicte el valor del trabajo.

En el plano colectivo, el club subraya el valor de los títulos por equipos. Proclamarse campeón de España por clubes, señala Sabela, fue ‘el máximo orgullo posible’ dentro de este tipo de competiciones, y recuerda que ‘conseguir entrar en el podio era un objetivo primordial’ en una entidad grande que también se entiende como referencia para otros clubes.

La otra cara del alto rendimiento es la financiación. Sabela apunta el respaldo institucional: ‘desde el Ayuntamiento tenemos bastante apoyo’, pero recuerda que el sostén real pasa por las cuotas familiares y la búsqueda constante de colaboradores, como la clínica 4Ces. Y resume una realidad común en el deporte: ‘El dinero siempre es un recurso escaso y siempre hace falta más’.

El Mundial multiplica el esfuerzo: ‘1.000 euros, por lo menos’ por niño, con una estancia de 15 o 20 días y ayudas limitadas. Por eso el club recurre a rifas y ventas para recaudar, con la idea de que la clasificación no se quede en un titular, sino que pueda convertirse en presencia real en el tapiz internacional.

En lo deportivo, la ambición se formula con un listón concreto. ‘Cada puesto que escalas es un triunfo’, porque enfrente hay países que ‘trabajan como deportistas profesionales’. Con ese contexto, el objetivo que marca el Club Taekwondo Sada es tan exigente como medible: ‘Entrar en una final mundial y estar entre los ocho mejores del mundo sería objetivo cumplido’.

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