Cambre revive su crisis política

La política municipal de Cambre entró esta semana en un nuevo episodio de tensión. El detonante fue el cruce de acusaciones abierto tras un pleno en el que salieron adelante tres reconocimientos extrajudiciales de crédito por algo más de 60.000 euros. Unión por Cambre denunció después un supuesto entendimiento entre el PP, el BNG y Alternativa dos Veciños, y el Bloque respondió ofreciendo públicamente a sus tres ediles para impulsar una moción de censura que desaloje a los populares de la alcaldía.
En ese contexto, Alternativa dos Veciños movió ficha para desmarcarse de cualquier operación de ese tipo. La formación asegura que no está dispuesta a participar en ninguna moción de censura y sostiene que su prioridad sigue siendo apoyar aquellas medidas que permitan que el Ayuntamiento funcione, desde el pago a proveedores y entidades hasta la puesta en marcha de obras pendientes y la garantía de los servicios municipales.
Para entender por qué el debate sobre una moción vuelve a aparecer en Cambre hay que retroceder al inicio del mandato. En las elecciones municipales de 2023, Unión por Cambre fue la fuerza más votada con 7 concejales, por delante del PP con 5, del PSOE con 4, del BNG con 3 y de Alternativa con 2. Óscar García Patiño mantuvo la alcaldía, pero aquella mayoría ya nacía muy fragmentada y la gobernabilidad empezó a complicarse muy pronto.
El primer gran punto de inflexión llegó en marzo de 2024, cuando García Patiño presentó su dimisión alegando bloqueo administrativo y una grave tensión interna derivada de la situación económica y contractual del Ayuntamiento. Su sustituta fue María Pan, también de Unión por Cambre, que asumió la alcaldía en un intento de reconducir el mandato.
La crisis, sin embargo, no se cerró. Un año después, en abril de 2025, María Pan también renunció al bastón de mando al admitir que no había sido capaz de normalizar la vida política y económica del Ayuntamiento. Pocos días más tarde, la popular Diana Piñeiro se convirtió en alcaldesa en un pleno extraordinario en el que el PP, ya reducido a 4 ediles, accedió al gobierno sin mayoría absoluta después de que Unión por Cambre no presentase candidatura y optase por la abstención. Cambre pasaba así a tener tres alcaldías distintas en apenas dos años.
Todo este recorrido político transcurrió en paralelo a un deterioro administrativo que explica buena parte del bloqueo. Ya en 2024 el gobierno local defendía unos presupuestos de más de 21 millones de euros como pieza clave para reforzar personal y regularizar servicios en precario, mientras que a comienzos de este 2026 el actual ejecutivo abría una nueva ronda de contactos para sacar adelante unas cuentas que considera básicas para estabilizar el Ayuntamiento. La necesidad recurrente de llevar facturas al pleno mediante reconocimientos extrajudiciales se ha convertido, de hecho, en uno de los síntomas más visibles de esa anomalía institucional.
Con la posición anunciada ahora por Alternativa, el tablero político se aclara solo en parte. La moción de censura sigue siendo una hipótesis aritméticamente posible si varias fuerzas de la oposición alcanzan un acuerdo, pero a día de hoy ese entendimiento no existe de forma pública. Lo que sí queda claro es que Cambre continúa instalado en una interinidad política casi permanente, en la que cada pleno reabre la discusión sobre quién debe pilotar la salida de un bloqueo que se arrastra desde el inicio del mandato. Esta última nota de Alternativa, más que cerrar la crisis, confirma que el debate sigue completamente abierto.